La reveladora mirada de Gustav Klimt | 12 MAR 18
La imagen de la medicina en el arte
A propósito de los 100 años de la muerte de Gustav Klimt y la historia de su obra La Medicina
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Autor: Dr. Carlos Tajer 
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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El siglo XIX fue revolucionario para la medicina científica. Confluyeron avances en las metodologías fisicoquímicas de exploración, el desarrollo de la fisiología como camino de comprensión profunda de las enfermedades, la creación de grandes hospitales, la difusión de la práctica de la autopsia, el descubrimiento de las bacterias y virus como causa de enfermedad, los anestésicos, dentro de una lista que podría ser mucho más extensa.

La Universidad de Viena tuvo en la segunda mitad del siglo XIX un crecimiento extraordinario que acompañó la política de apertura y libertad emprendida por las autoridades del imperio Austrohúngaro. Su población se multiplicó, y florecieron su economía, artes y ciencias.  La ciudad se transformó en ese período y hasta la primera guerra mundial en una (sino la mayor) de las capitales culturales del mundo. Nombres como Sigmund Freud, Arthur Schnitzler, Gustav Mahler, Arnold Schönberg, Gustav Klimt, Egon Schiele, Oskar Kokoschka, dan una idea del torbellino creativo de Viena.

En medicina, como un dato representativo, Carl von Rokitansky creó el departamento de anatomía patológica, donde se efectuaron a lo largo de 45 años 70.000 autopsias, que brindaron un fundamento científico a la comprensión de múltiples patologías; él fue también un humanista médico reconocido, con gran influencia en la cultura de su época. Quien sería luego el gran maestro moderno de la medicina norteamericana, William Osler, viajó a la escuela de Viena para completar su formación a la cabecera del paciente.

En 1893 la Universidad les encargó a Gustav Klimt y a Franz Matsch la pintura de cuatro murales para el techo del aula magna, con el título general de El triunfo de la luz sobre la oscuridad. La intención obvia era remarcar la extraordinaria contribución de Viena a la ciencia y la cultura de la época. Klimt tomó a su cargo Medicina, Filosofía y Jurisprudencia, y Matsch haría el cuarto dedicado a la Teología y un panel integrador.

Gustav Klimt había nacido en 1862 de una familia humilde, su padre era orfebre, y se había formado en la escuela de artes y oficios de Viena.  Junto con su hermano Ernst y con Franz Matsch habían creado un taller que para 1888 cosechaba premios del estado por su colaboración en los murales del Teatro Nacional y en la decoración del Museo de la Historia del Arte, ambos en Viena. Hasta ese momento toda la obra del grupo era clásica y ornamental. (figura 1).

Figura 1. Una escena de los murales del Burgtheater de Viena, en estilo que evoca imágenes clásicas renacentistas.


 Este encargo encuentra a Klimt en un momento personal y artístico de grandes cambios que se verán reflejados en su selección temática y estética para los murales. En el plano personal, en 1892 con poco tiempo de diferencia fallecen su padre y su hermano Ernst.  En ese período su obra comenzó a migrar hacia una estética propia, con un gran impulso modernista y simbólico. Adoptó temáticas más personales, transgresoras  y eróticas, que rompen con su tradición clasicista ornamental.

En esa línea creó y presidió el grupo de vanguardia llamado La Secesión Vienesa que confrontó con las autoridades de la Academia tradicional y creó sus propias galerías de exhibición. Esta nueva orientación lo llevaría años más tarde a crear obras muy revolucionarias como el retrato de Adele Bloch Bauer (figura 2) (que dio motivo a la reciente película  “La dama de oro”), El beso (figura 3), ambas con láminas de oro, y otros de alto tenor erótico como Danae, la lluvia dorada. (figura 4)


Figura 2. Retrato de Adele Bloch Bauer ("la dama de oro").  1907


Figura 3. El Beso – Klimt 1907-8


Figura 4. La lluvia Dorada. Danae – Klimt . El mito cuenta que Zeus se transforma en lluvia dorada para burlar el encierro  y embarazar a Danae, quien luego daría a luz a Perseo.

La entrega de los murales se demoró y en 1901 Klimt presentó La Medicina, de grandes dimensiones, 300 x 430 cm. De esta obra sólo se conserva una foto completa blanco y negro (figura 5), así como algunos bocetos iniciales (figura 6)  y una imagen de la diosa Higeia en color (figura 7). La obra generó un gran rechazo en la comunidad académica de la Universidad. Esperaban un homenaje que glorificara los aportes de la medicina y en cambio se encontraron con una obra muy cuestionadora. Las críticas se orientaron tanto a la falta de reconocimiento de los aportes de la medicina como al uso de imágenes eróticas.


La Medicina según Klimt


Figura 5. La Medicina, de Gustav Klimt. Foto tomada en 1945

Figura 6. Boceto para  La Medicina de Klimt, que da una idea de los colores que pudo haber utilizado el pintor.


En La Medicina se destaca en la parte superior izquierda la imagen de una mujer joven y a sus pies un niño en una cuna, alegoría de la vida. Hacia la derecha se observa un conglomerado de cuerpos desnudos, enfermos o muertos, de todas las edades pero en general muy jóvenes. Los labios de las mujeres se representan oscuros, imaginamos violetas, como signo de la falta de vida. Entre esta amalgama de sufrimiento aparece la imagen de la muerte representada como un esqueleto que toma contacto con la imagen en el vértice superior derecho de una mujer embarazada.

En el centro abajo, vemos la imagen de Higeia, la diosa de la medicina hija de Esculapio, vestida en forma suntuosa con una túnica dorada ornamentada. En sus manos, los símbolos del poder médico, la serpiente de Esculapio y la copa del Olvido. Higeia mira al frente, dado la espalda al mar de sufrimiento y muerte. La composición sugiere un flujo inevitable de los cuerpos hacia la degradación y la muerte. La única señal de esperanza es el brazo izquierdo de un hombre joven de espaldas que se aferra a la mano derecha de la joven de pie, que representa la alegoría de la vida. 

La medicina es mostrada como arrogante, resaltando que a pesar de sus pretensiones parece no influir en el curso caótico de la vida hacia la muerte y tampoco ser muy sensible al sufrimiento.


Figura 7. Higeia , la diosa de la Medicina . Según el mito, hija de Esculapio. Lleva en sus manos la serpiente de Esculapio y la copa del olvido (oblivion). Boceto para la obra La Medicina.

Los biógrafos de Klimt han resaltado el impacto doloroso que las muertes de su familia, en particular las de su hermano joven y de su hermana de cinco años, habían ejercido sobre su convicción acerca del escaso poder de la medicina de la época.  

La reacción de la Universidad de Viena y la extraña historia de La medicina

La primera reacción fue muy negativa. Klimt no sólo omitió resaltar los notables logros de la medicina científica vienesa sino que la representó como poco humanitaria y sensible. Nada más alejado de la pretensión de señalar el triunfo de la luz sobre la oscuridad, la consigna central del conjunto. También sus otras obras, Jurisprudencia y Filosofía, fueron muy cuestionadas. Las autoridades de la Universidad decidieron no colocar las obras en el techo del aula magna como era su proyecto inicial.

En 1904 las obras fueron solicitadas para una exposición en Louisiana, EE.UU., pero las autoridades de la Universidad se negaron a enviarlas, conscientes de que podrían suscitar un escándalo. Esto enfureció a Klimt, que renunció al contrato que tenía con las autoridades. Su vida ya no dependía de los encargos oficiales, había tenido logros y reconocimientos por sus obras, y devenido en un retratista muy buscado por la nueva burguesía vienesa. Solicitó que le devolvieran sus obras regresando el dinero que le habían abonado, y ante la negativa inicial llegó a amenazar con una escopeta a un funcionario.

Finalmente, las obras le fueron devueltas y luego adquiridas por algunos de sus clientes y amigos. En el caso de La Medicina quedó en manos de una familia judía, y fue expropiada en 1938 luego de la unión ("anschluss") de Austria con Alemania. En 1945 se encontraba en el castillo de Schloss Immendorf, que fue incendiado ante el avance de los aliados. En ese incendio se perdieron obras invalorables, entre ellas los murales de La Medicina y La Filosofía de Klimt.

El espejo de La Medicina en su obra madura Muerte y Vida

Figura 8. Muerte y Vida. 1910-16

Una obra más tardía de Klimt titulada Muerte y Vida, permite realizar un contraste con La Medicina y jugar con la evolución de su mirada. La primera versión de esta obra fue presentada en 1910, pero luego Klimt la reformó en varios aspectos hasta la versión definitiva de 1916. La distribución de la vida y la muerte son especulares a la obra inicial. En La Medicina la vida es representada por la joven con su pequeño hijo que se ubican a la izquierda, y la masa del sufrimiento humano transcurre a la derecha.

En Muerte y vida, la muerte ocupa el lugar de la vida a la izquierda y arriba, representada por un esqueleto vestido con las túnicas características de Klimt aunque con colores sombríos. El esqueleto dibuja una sonrisa satírica mientras observa el flujo de la vida. El flujo de la vida está representado por la masa de cuerpos y también células y tejidos.

Los cuerpos son vitales, algunos jóvenes extasiados y felices, parejas abrazadas pero sin el erotismo de otras obras, madres con sus bebés bien alimentados. Una mujer mayor parece reflexionar sobre lo inevitable del paso del tiempo. Klimt nos muestra que no podemos hacer nada para evitar el lento camino hacia la muerte, pero reivindica la intensidad del placer en la vida. Quizá también que la vida continuará siempre en su recreación eterna y no podrá ser como tal vencida por la muerte. Ante la mirada parsimoniosa de la muerte y el flujo caótico de la vida, ya no aparece la medicina en la imagen de la diosa Higeia.  

En enero de 1918 Klimt padece un accidente cerebrovascular y es internado en una institución médica. Adquiere como infección intrahospitalaria una neumonía por probable contagio de la gripe española, que lo lleva en pocos días a la muerte a la edad de 57 años.

Aún la poderosísima medicina de hoy no puede cambiar el rumbo de la vida hacia la muerte, y se mantiene vigente la necesidad de cultivar la humildad que Klimt quiso enseñarnos con su obra La Medicina.

*Nota del autor: Agradezco a Gabriela Hecht, Beatriz Carbaleira y Alberto Gild por su lectura crítica y  aportes para este texto. 


Autor: Dr. Carlos Tajer

*IntraMed agradece al Dr. Carlos Tajer  la generosidad de compartir este artículo con nuestros lectores.
* Dr. Carlos Tajer: Médico cardiólogo, experto en metodología de la investigación, autor de numerosos trabajos de la especialidad, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, autor de los libros: "Evidencias en Cardiología" "El corazón Enfermo" y "La medicina del nuevo siglo" de la editorial Libros del Zorzal. Docente de los cursos de GEDIC , ex director de la revista de la Sociedad Argentina de Cardiología.

 

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