Nuevo libro del Dr. Ignacio Di Bártolo | 29 SEP 17

La palabra del médico

El enorme valor de la palabra del buen médico que muchas veces cura, pero siempre alivia, consuela y acompaña al enfermo en su camino
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Fuente: Libros del Zorzal 

La palabra del médico ha sido -y sigue siéndolo- el instrumento más poderoso para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades. Este libro recorre los diversos ámbitos donde el lenguaje profesional debe desplegarse:

  • En la intimidad del consultorio
  • En la actividad docente
  • En la vida social
  • Al final del camino 

Estrategias y fundamentos del uso inteligente y humano de la palabra, un recurso que ninguna tecnología podrá sustituir jamás.

Ficha técnica
ISBN: 9789875995246
Dimensiones: 13,5 x 20 cm
Páginas: 208
Disponible en papel y en e-book
Editorial Libros del Zorzal


¿Por qué este libro?

Me decidí a escribir este libro por mi doble condición de médico y de paciente. En mi vida profesional, tuvo enorme importancia la comunicación oral. En este libro, hay dos capítulos que resumen las técnicas que pueden aprenderse para la actividad docente y social de los profesionales de la salud.

Sí, doctor, no lo dude, este libro es para usted. Si tiene conocimientos y experiencia, podrá cotejarlos con los del autor y con la mejor bibliografía contemporánea.

Debo aclarar que en los últimos años viví la experiencia de ser un enfermo grave. Como tal, fui protagonista de la comunicación, pero como paciente. Descubrí entonces el enorme valor de la palabra del buen médico que muchas veces cura, pero siempre alivia, consuela y acompaña al enfermo en su camino. Necesito decirles a los pacientes lo que deben esperar de su médico, porque en algún momento de sus vidas eso será esencial.

Por eso, los destinatarios finales de este libro son los médicos y los pacientes, las dos caras de una comunicación donde se privilegia el valor de la palabra.

Está tan mal hablar sin tener nada que decir como no hablar cuando se tiene algo que decir.


Fragmento del libro 

Cómo organizar una presentación pública

La atención de la audiencia deberá mantenerse a lo largo de toda una conferencia, pero es esencial que se logre desde el comienzo. No es este, sin embargo, el único objetivo de una buena introducción. Además, es el momento de plantear el tema en forma clara y atractiva de modo que inmediatamente después de comenzada la exposición el auditorio sepa cuáles van a ser las líneas generales de la exposición y las intenciones del orador. Comencemos por lo que no debe hacerse en la introducción de una conferencia. No se apure para comenzar. Llegue al estrado caminando con sencillez, con el cuerpo erguido, sin afectación. Cuando llegue, levante la vista y no hable enseguida. Observe a su público, contemple sus rostros mirándolos con actitud amable, con afecto, como si ya fueran sus amigos. Entréguese, usted quiere serles útil.

No comience con excusas banales más o menos sinceras, que no sirven sino para perder el tiempo y en el fondo quieren ser sólo defensas anticipadas del orador por si las cosas La palabra del médico le salen mal. Si aceptó el compromiso, es el responsable del tiempo y de las expectativas de su auditorio. No puede tener motivos para excusarse. Piense que si no le tuvo a su público debido respeto como para asumir su compromiso responsablemente, no debe esperar de ellos el respeto que usted no les tuvo. No es necesario ser tremendamente imaginativo ni especialmente creativo para atraer al auditorio con las primeras palabras. Pero requiere un poco de concentración y una buena dosis de preocupación.

Hay muchas formas estudiadas para elaborar el exordio en los textos de oratoria. Mencionemos sólo algunas. Por ejemplo, con una cita. Si se tiene buen cuidado al elegirla, puede constituir un buen método para presentar una conferencia. Otra posibilidad es formulando un interrogante. Es un método sencillo para predisponer al auditorio a escuchar la respuesta. También, refiriéndose a su propia persona. Si se hace con modestia y sinceridad, puede captar la atención del público.

El estilo del exordio debe ser claro, sencillo, sobrio, sin excesos retóricos

Otra alternativa es referirse a la ocasión. En todo caso, la referencia será breve, explícita y práctica. El método más apropiado, según mi punto de vista, para elaborar la introducción es despertando el interés sobre el tema. Este método, que alguien ha llamado “shock técnico”, consiste en sorprender al auditorio con un enunciado que sintetice los puntos más importantes de su exposición. Todo lo que se dice debe ser cierto, pero debe enunciarse en forma audaz, breve y con seguridad.

Pondré un ejemplo real que, como es natural, tiene que ver con mi profesión. Uno de los temas que abordo con frecuencia en medicina, y del cual poseo una vasta experiencia que data de hace ya muchos años, es la toxoplasmosis. Si voy a hablar a un público no muy informado al respecto, haría mal si comenzara mi charla describiendo el parásito (toxoplasma gondii). Seguramente, lo atinado será primero despertar el interés por conocerlo. Bastarán para ello pocas frases. “El toxoplasma gondii es el parásito de mayor difusión en el mundo. La enfermedad que produce podría explicar la causa de más de la mitad de las epilepsias, la mayor parte de los casos de ceguera en la infancia, muchos trastornos endócrinos y, ahora ya se sabe, puede ser la causa de alteraciones de la inteligencia y del comportamiento que aparecen tarde en la vida. La frecuencia de la toxoplasmosis en nuestro país está entre las mayores del mundo. En el Hospital Alemán, llevamos ya más de treinta años ocupándonos del tema. Trataré en esta hora de sintetizar nuestra experiencia.”

Les aseguro que esta introducción, absolutamente veraz, despierta en el auditorio el interés por saber qué es la toxoplasmosis. Cualquiera sea su tema, busque los puntos de mayor interés, sintetícelos y enúncielos. Esta es la forma. No lo dude.

El estilo del exordio debe ser claro, sencillo, sobrio, sin excesos retóricos. Eventualmente, si el tema de la conferencia nos llega con fuerza, el tono irá estimulando de manera progresiva nuestra elocuencia, y el público podrá ir acompañándonos durante el desarrollo. Porque en el primer momento la actitud hacia el auditorio es clave, conviene que la presentación se haga con humildad y autoridad; sin ostentación, pero con seguridad, y al mismo tiempo mostrando nuestro sincero interés cordial por quienes nos escuchan.


Acerca del autor:

Ignacio Di Bártolo es médico distinguido con Diploma de Honor por la Universidad de Buenos Aires. Su tesis de doctorado mereció la calificación de sobresaliente. Recibió premios de la Academia Nacional de Medicina, la Sociedad Argentina de Pediatría y la Universidad del Salvador. Publicó tres libros sobre medicina y escribió numerosos trabajos sobre su especialidad. Fue jefe del Departamento de Pediatría y director del Comité de Bioética del Hospital Alemán hasta su retiro. Es presidente honorario de la Academia Privada de Oratoria Contemporánea (APOC) y recibió en 2009 el diploma de maestro de la Oratoria en la Argentina. Presentó tres ediciones de su libro Oratoria contemporánea (Corregidor, 1998), del cual se realizaron once reimpresiones. Dirigió más de mil cursos, seminarios y talleres en todo el mundo. Fue profesor de oratoria en varias universidades argentinas y extrajeras y en el Master de la Escuela de Negocios del Instituto de Altos Estudios Empresariales (IAE) de la Universidad Austral. Recibió la medalla de Vermeil y el Diploma de Honor de Personalidad Destacada de América Latina otorgado por la Societé d Encouragement au Progrés en París, Francia, en 2011.

 

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