Control y la variabilidad de la glucemia | 02 ABR 18
Diabetes Tipo 2: Efectos de la Metformina de liberación inmediata y prolongada
En los pacientes con diabetes tipo 2, en comparación con el tratamiento con metformina de liberación inmediata, la administración de metformina de liberación prolongada mejora el control de la glucemia y metabólico, el perfil de lípidos y los niveles de ciertas citoquinas sintetizadas por el tejido adiposo.
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Autor: Derosa G, D'Angelo A, Romano D, Maffioli P Drug Des Devel Ther. 2017 May 16;11:1481-1488

Introducción

La metformina es el agente de primera línea para el tratamiento de la diabetes; su efecto hipoglucémico se atribuye a la disminución de la producción hepática de glucosa y al aumento de la sensibilidad a la insulina en el tejido muscular. Además, la metformina retrasa la absorción intestinal de glucosa. El preparado de metformina de liberación inmediata (M-LI) se administra 3 veces por día, en dosis de 500, 850 y 1000 mg por comprimido.

Recientemente se introdujo un preparado de metformina de liberación prolongada (M-LP) que puede administrarse una vez por día y tiene la misma eficacia, pero mejor tolerabilidad en comparación con la M-LI. Hasta la fecha, no se dispone de estudios clínicos de comparación entre la M-LI y la M-LP; el objetivo del presente trabajo fue comparar los efectos de ambos preparados en cuanto a la tolerabilidad gastrointestinal y el control de la glucemia.


Pacientes y métodos

El estudio, aleatorizado y controlado, se realizó en el Centre of Diabetes and Metabolic Diseases, IRCCS Policlinico San Matteo, Pavía, Italia; el reclutamiento tuvo lugar entre 2014 y 2016.

Se evaluaron 253 pacientes caucásicos de 18 años o más con diabetes tipo 2, sin control metabólico adecuado a pesar de la dieta (niveles de hemoglobina glucosilada [HbA1c] > 7% y < 8.5%), según los criterios de la European Society of Cardiology y la European Association for the Study of Diabetes.

Los pacientes fueron asignados al azar al tratamiento con M-LI o con M-LP durante 6 meses, en la dosis máxima tolerada, en función de los efectos adversos gastrointestinales. La dosis promedio administrada en los enfermos asignados a M-LI y a M-LP fue de 2000 ± 1000 mg/d y 1000 ± 500 mg/d, respectivamente. Los sujetos debían realizar un control nutricional estricto, con un déficit calórico aproximado de 600 kcal por día, según las recomendaciones de la American Heart Association.

A todos los participantes se les realizó interrogatorio, examen físico completo y electrocardiograma de 12 derivaciones. Al inicio y a los 3 y 6 meses de terapia se determinaron el peso corporal, los niveles de HbA1c, la glucemia en ayunas y posprandial, la insulinemia en ayunas y la resistencia a la insulina, según el modelo de la homeostasis (HOMA-IR).

También se analizaron los niveles de los lípidos, factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a, por su sigla en inglés), proteína C-reactiva (PCR) ultrasensible, visfatina y vaspina. Al inicio y a los 6 meses, los pacientes completaron el SF-36 Health Survey, el Diabetes Quality of Life Modified Questionnaire (DQoL/Mod) y el Diabetes Treatment Satisfaction Questionnaire (DTSQ), en sus versiones italianas validadas.


Resultados

Un total de 125 y 128 enfermos fueron asignados al tratamiento con M-LI y con M-LP, respectivamente; 235 de los 253 pacientes completaron el estudio.

A los 6 meses de terapia se comprobó una reducción similar del peso corporal, el índice de masa corporal (IMC) y la circunferencia abdominal en ambos grupos (p < 0.05), sin diferencias importantes entre ellos. La circunferencia de la cintura y la cadera no se modificaron en ninguno de los grupos.

A los 3 meses de tratamiento, los 2 preparados se asociaron con un control semejante de los niveles de HbA1c y de glucemia posprandial (p < 0.05 respecto de los valores basales), sin diferencias importantes entre los grupos. Sin embargo, solo la terapia con M-LP disminuyó la glucemia en ayunas en comparación con los valores basales (p < 0.05).

En cambio, a los 6 meses de terapia, la M-LP se asoció con reducciones más importantes de la HbA1c, la glucemia posprandial y la glucemia en ayunas respecto de los valores basales (p < 0.01) y en comparación con la administración de M-LI (p < 0.05).

A los 6 meses se comprobó una reducción significativa de la insulinemia en ayunas y del HOMA-RI en los 2 grupos; no obstante, la M-LP ejerció efectos más importantes sobre el HOMA-RI respecto de los valores basales (p < 0.01) y del tratamiento con M-LI (p < 0.05).

En comparación con el uso de M-LI, el tratamiento con M-LP indujo disminuciones de los niveles séricos de colesterol total y colesterol asociado con las lipoproteínas de baja densidad (LDLc; p < 0.05 respecto de los valores de inicio y los registrados en el grupo con M-LI).

Asimismo, el tratamiento con M-LP se asoció con reducción de la concentración de triglicéridos (p < 0.05 en comparación con los valores basales, pero no con los observados en el grupo de M-LI). No se registraron cambios en los niveles de colesterol asociado con las lipoproteínas de alta densidad.

El tratamiento con M-LP se relacionó con reducciones significativas de los niveles séricos de TNF-a, PCR y vaspina; estos efectos no se observaron en los pacientes que utilizaron M-LI. La M-LP también indujo aumentos en la concentración de visfatina (p < 0.05 respecto de los valores de inicio). Los niveles séricos de TNF-a y PCR fueron más bajos, en tanto que la concentración de visfatina fue más alta, en el grupo tratado con M-LP en comparación con el grupo con M-LI (p < 0.05 en todos los casos) a los 6 meses de tratamiento.

Los efectos adversos fueron más frecuentes con la M-LI a los 3 meses (p < 0.05 en comparación con la terapia con M-LP) y a los 6 meses (p < 0.01 respecto del tratamiento con M-LP).

En el SF-36 Health Survey se comprobó un aumento del puntaje de las 2 preguntas vinculadas a la percepción de salud general; el puntaje fue más alto en el grupo que recibió M-LP en comparación con los sujetos asignados a M-LI.

En el DQoL/Mod, el tratamiento con M-LP durante 6 meses se asoció con puntajes más bajos, es decir, con menos influencia adversa de la diabetes y el tratamiento sobre la calidad de vida. El nivel de satisfacción, a juzgar por los resultados del DTSQ, fue más favorable con la M-LP en comparación con la M-LI. No se observaron diferencias en las preguntas que reflejan las percepciones vinculadas a la hipoglucemia y la hiperglucemia.


Discusión

El presente estudio mostró una mayor eficacia para la M-LP, respecto de la M-LI, en el control de la glucemia y el control metabólico. El tratamiento con M-LP se asoció con mejoras de los niveles de colesterol total y de LDLc, en comparación con el uso de M-LI; los efectos favorables de la metformina sobre el perfil de lípidos fueron observados en los estudios con animales y se confirmaron en los seres humanos.

La M-LP mejoró los niveles de visfatina, un efecto que no se logró con la M-LI. La visfatina es una proteína sintetizada por las células adiposas, las musculares y las de médula ósea, y por los linfocitos. Ejerce efectos similares a los de la insulina en las células adiposas y hepáticas en cultivo, y reduce la concentración plasmática de la glucosa en los ratones.

Se une a los receptores de insulina con la misma afinidad, pero en un sitio diferente, e induce sensibilización a la hormona. Probablemente el menor control de la glucemia con la M-LI se deba al control intermitente de la glucosa en el plasma. La terapia con M-LP tiene mejor adhesión, un efecto que también explicaría sus ventajas en relación con la M-LI. En un estudio, el cumplimiento del tratamiento se vinculó a su complejidad, el número total de dosis por día, el tamaño de los comprimidos, las dificultades para la deglución, los efectos adversos y los costos.

Los niveles de los marcadores inflamatorios TNF-a y PCR fueron más bajos en los enfermos asignados al tratamiento con M-LP respecto de los valores iniciales y los registrados en el grupo con M-LI. Se sabe que la hiperglucemia se acompaña de daño endotelial y que la hiperglucemia posprandial induce una inflamación sistémica aguda repetida en los enfermos con trastornos en el metabolismo de la glucosa. La M-LP se relaciona con mejor control de la glucemia, menos daño endotelial y reducción de los marcadores inflamatorios.

La utilización de dosis distintas de M-LI y M-LP fue una limitación del presente estudio; sin embargo, al considerar la totalidad de la cohorte, los 2 preparados se usaron en una dosis promedio ± 50% de la dosis.


Conclusión

Los hallazgos del presente estudio sugieren que el tratamiento con M-LP se asocia con mejor control de la glucemia y metabólico, mejor perfil de lípidos y mejoría en algunas citoquinas en comparación con la terapia con M-LI.

? SIIC- Sociedad Iberoamericana de Información Científica

 

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