Historia de los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires | 01 JUL 17

Pioneros de la salud

Un libro de un enorme valor histórico. Se trata de la primera obra que recopila la historia de los hospitales públicos de la ciudad
Fuente: IntraMed 

Sinopsis

Escrito por Enrique Visillac, médico de extensa trayectoria gremial y autor de libros sobre sindicalismo médico, este libro se propone contar el devenir de estas instituciones, que indefectiblemente es adentrarse en una historia más amplia que abarca no solo los problemas sanitarios que cada uno de los hospitales intentó resolver desde su creación, sino que, además, implica narrar las necesidades y carencias sociales de los grupos más débiles, así como comprender el rol que tuvo el sector público como principal sostén de la salud de la población, de la investigación científica y de la docencia médica.

A partir del siglo XVIII, las autoridades decidieron implementar medidas necesarias, acordes con la época, para mitigar las enfermedades y los grandes déficits sociales. En un principio, fueron las entidades de beneficencia las que asumieron el rol más activo, pero con el paso del tiempo y con los cambios en el sistema se consolidó una fuerte injerencia del Estado.

Cada uno de los textos que sintetizan el origen y la trayectoria de los treinta hospitales compilados en este libro comprende también el contexto político de la ciudad en las distintas épocas. Por otra parte, el trabajo se completa con las biografías de las personalidades con cuyos nombres se han bautizado a los hospitales porteños. La gran mayoría fueron importantes figuras de la salud y de la sociedad; no obstante, también hay simples benefactores que han donado parte de su patrimonio.

Finalmente, se trata de transmitir una historia humanizada que toma en cuenta, más allá de las estructuras edilicias y de los servicios hospitalarios, la relación entre los pacientes y el equipo de salud, motor fundamental del desarrollo de las instituciones.


- Ambulancia a caballos: El 1 de enero de 1897, se inauguró el Hospital Vecinal de La Boca, bautizado Dr. Cosme Argerich en 1904,ubicado en la calle Pinzón 546, a pocas cuadras se ubicación actual. Su primer director fue un médico italiano. Las ambulancias a caballo estaban dispuestas las 24 horas del día para atender los llamados de emergencia que llegaban al 506 o vía radio  de la Asistencia Pública. La foto es de 1909.


Pioneros de la Salud Pública, historia de los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires

INTRODUCCIÓN

A partir del siglo xviii, las autoridades de Buenos Aires decidieron implementar medidas necesarias, y acordes con la época, para mitigar las enfermedades y los grandes déficits sociales que afectaban sobre todo a los grupos poblacionales de alto riesgo –como, por ejemplo, las mujeres y los niños–. Así fue como nacieron las primeras instituciones sanitarias de la ciudad de Buenos Aires que, desde entonces, han tenido un crecimiento continuo.

Asimismo, se modificó el sistema de salud. En sus inicios, había una marcada presencia de la beneficencia a través de instituciones privadas hasta que se consolidó, con el tiempo, una fuerte injerencia del Estado. En la actualidad, la red de hospitales públicos portenos es la más extensa y más importante del país; no solo por el número de camas, la infraestructura, el equipamiento, sino también por el recurso humano que sostiene la atención de millones de personas.

A pesar de las muchas dificultades que se presentan a diario, la enorme labor en promoción, prevención, tratamiento y recuperación de la salud nunca ha perdido valor.

Cuando nos decidimos a escribir la reseña histórica de los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires, el objetivo fue conocer los orígenes y la evolución de las instituciones hospitalarias; sin embargo, los destinatarios de este libro no son los médicos (aunque tal vez a ellos les interese especialmente), sino la población, que concurre desde siempre para solucionar sus problemas de salud y, en muchos casos, siente un profundo reconocimiento por la atención que ha recibido.

Nos pareció indispensable para cumplir nuestro propósito analizar los antecedentes de cada uno de los hospitales. En este sentido, contemplamos el contexto social y político de la ciudad en sus distintas épocas e hicimos hincapié en los hechos que dieron origen a la decisión de las autoridades de crear esas instituciones sanitarias. Tomamos como fecha de fundación justamente la del antecedente directo de cada uno de los establecimientos. En algunos casos, esta decisión nos llevó a disentir con otros autores o estudios en cuanto al ano de puesta en funcionamiento de algunos de los hospitales.


- Casa panoptica: En 1873, asumió la dirección de la Casa Cuna el Dr. Juan Argerich, quien propuso trasladar la institución a un nuevo edificio ubicado en la avenida Santa Lucía 12 (actualmente avenida Montes de Oca 40), zona del actual barrio de Barracas, donde había funcionado el Instituto Sanitario Modelo. La construcción era circular (panóptica) y, por su estructura, aseguraba cierto aislamiento necesario para evitar las epidemias intrahospitalarias. En esos años, las enfermedades de mayor incidencia eran las eruptivas, tos convulsa, difteria, sífilis, tétanos, que provocaban el 26 % de la mortalidad infantil de la casa entre 1873 y 1877.

A modo de ejemplo, indagamos sobre uno de los acontecimientos de mayor transcendencia que tuvo que atravesar la ciudad: la epidemia de fiebre amarilla de 1871, que afectó a gran parte de la población, con un alto índice de mortalidad. Todas las medidas que se tomaron para controlar la epidemia fueron inútiles; sin embargo, esta lamentable situación incentivó a las autoridades a realizar profundos cambios en el ámbito sanitario y en la infraestructura de la ciudad.

Frente a la magnitud de la epidemia, que saturó la capacidad del Cementerio del Sud, el Gobierno se vio en la necesidad de crear el actual Cementerio de la Chacarita. Al mismo tiempo, los establecimientos existentes hasta ese momento eran insuficientes para atender a la gran cantidad de pacientes, lo que determinó la implementación de unidades precarias, denominadas lazaretos, que complementaban la atención médica.

En otro aspecto, completamos nuestro trabajo con la inclusión de las biografías de los personajes cuyo nombre son los que, en la actualidad, llevan los hospitales porteños. La gran mayoría de ellos fueron importantes figuras de la salud y de la política; no obstante, también encontramos benefactores que, sin tener relevancia social, han donado parte de su patrimonio para la construcción de los centros sanitarios.

Decidimos incorporar un apéndice sobre los orígenes y los primeros años de trayectoria del Hospital de Clínicas porque, si bien no está dentro del ámbito del Gobierno porteño, tuvo un rol central en la formación de los médicos de los hospitales de la ciudad y por él pasaron las figuras más destacadas de la medicina argentina.

Nos enfrentamos con ciertas dificultades al querer recabar la información histórica y biográfica. Lamentablemente, existe un déficit de fuentes bibliográficas confiables; sobre todo, en algunos de los hospitales. En muchas ocasiones, esto generó que los datos resultaran contradictorios e inconsistentes. La confrontación de diferentes fuentes, la consulta de otras alternativas y una exhaustiva comprobación de la información nos llevó a poder completar una historia para cada uno de los hospitales que, no solo logra reconstruir cronológicamente los principales hechos, sino además determinar el rol que cada uno tuvo en el sistema de salud, así como también señalar sus principales aportes. No se trata únicamente de una historia en la que se enumeran sucesos concatenados, sino de un relato que rescata el espíritu y la esencia que guiaron el devenir de los hospitales portenos.

Por último, en mi carrera médica he trabajado durante casi cincuenta años en el ámbito de los hospitales públicos y he sido testigo de muchas transformaciones y de adelantos científicos. Como dirigente gremial médico, he llevado adelante batallas para impedir que se los privatice o que se reduzcan sus servicios. Siempre he podido comprobar que a las instituciones las conforman las personas, más allá de sus estructuras edilicias y de sus insumos, que la fuerza que impulsa a los hospitales está en el vínculo que se establece entre los trabajadores de la salud y los pacientes. Por eso, vaya mi principal dedicatoria a mis colegas, a mis compañeros de hospital y a los innumerables niños que atendí en mi extensa y muy feliz trayectoria profesional. Espero que disfruten la lectura de estas páginas.

Enrique F. Visillac


- Frente Hospital Muñiz: El 1 de agosto de 1894, se colocó la piedra fundamental del actual edificio del Hospital Muñiz. En ese entonces se llamaba Casa de Aislamiento, su capacidad era de trescientas camas, dotación poco frecuente para aquella época más aún si se tiene en cuenta que estaba destinado a enfermos con tuberculosis. El 28 de octubre de 1904 se lo bautizó con el nombre del médico Francisco Javier Muñiz, médico militar de destacada actuación. Paleontólogo y científico. Fue el difusor de la vacuna de la viruela en 1841.


Sobre el autor

Enrique F. Visillac nació el 13 de junio de 1941 en la ciudad de Buenos Aires. Se recibió de médico en 1964 en la Universidad de Buenos Aires. Es pediatra y neonatólogo. Se desempeñó como jefe de la sección Internación Conjunta de Neonatología del Hospital Durand hasta diciembre de 2013, año en que se jubiló.  Fue presidente de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires entre 1987 y 2001. De 1985 a 1987 había ocupado la Secretaría General. Es miembro fundador de la Confederación Médica Latinoamericana y del Caribe en la que desempeñó diferentes cargos. Es diplomado en Salud Pública (Universidad de Buenos Aires) y autor de numerosos artículos y trabajos de investigación sobre atención de la salud. Publicó los libros Salud autogestión y libre mercado, la embestida contra el modelo solidario (1996), Una década de políticas sanitarias, crónicas de la salud perdida (2003), Historia de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires en tres tomos (2005, 2006 y 2009) y La Huelga Grande, análisis político-sindical del conflicto médico de 1958 (2013).

Datos del libro

Formato: 29,9 cm ancho x 22 cm alto
Páginas: 362
Ediciones Olmo
ISBN: 9789871555802

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