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¿Por qué nos equivocamos? ¿Estamos condendados al error? | 13 MAR 17

Error médico, error humano

Las razones cognitivas y situacionales del error en medicina. Dos reflexiones de destacados colegas que buscan explicaciones y proponen soluciones posibles
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Autor: Dr. Jorge Thierer / Dr. Carlos Tajer Fuente: Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) Error médico, error humano

Introducción

Hace menos de un año, un artículo publicado en British Medical Journal (Makary M, Daniel M. Medical error—the third leading cause of death in the US. BMJ 2016;353:i2139) sostuvo que el error médico es la tercera causa de muerte en los Estados Unidos, después de la enfermedad cardiovascular y el cáncer. Se basaba en una serie de reportes institucionales y de investigadores independientes publicadas desde 1999.

La publicación reactivó una vieja controversia: la de la definición de error médico ¿Alcanza con decir que es aquello que, en el ejercicio de la profesión, se hizo cuando no debía hacerse (o viceversa) y que se siguió de peor evolución del paciente o debiéramos buscar la certeza de que esa actuación o falta de ella causó el peor resultado?

Hubo quienes discutieron la base estadística de la afirmación, quienes remarcaron que se trataba de análisis secundario de datos sin que los autores hubieran confirmado en cada caso si se trataba verdaderamente de errores o complicaciones esperables, y poco a poco el fuego inicial se fue atenuando. Ello no impide que sigamos reflexionando sobre el tema. Y si bien hay muchas revisiones publicadas en revistas médicas sobre la taxonomía del error médico, algunas lecturas no específicamente médicas pueden ayudarnos a tener una visión más amplia del problema.

Las ilusiones que nos acechan

Practicamos la medicina con elevada confianza en nuestras propias fuerzas. No podríamos hacerlo si no fuera así. Es menester creer que hemos interrogado con cuidado y obtenido del paciente el relato más fidedigno y minucioso posible. Que los métodos diagnósticos empleados nos dan certeza suficiente para instaurar un tratamiento eficaz. Atravesamos cada día con la seguridad de haber hecho en cada caso lo correcto. Sin embargo, todos conocemos la sensación de ver interrumpida nuestra cena, o lo que es peor, nuestro dormir, por la irrupción de la duda, por el eco de palabras que en medio de la noche parecen decir otra cosa.

No consideramos desde ya en estas líneas el error que cometemos por falta de información, o información errónea. Es claro que el que más estudia y más pacientes ha visto, construyendo esa mezcla de teoría y práctica que es nuestro saber, tiene menos riesgo de fallar. La duda surge cuando, estudiosos, dedicados, conscientes, tropezamos con el error. ¿Son acaso nuestras capacidades menos firmes de lo que estimamos?

Quizás debemos empezar por reconocer que una serie de ilusiones nos acechan, pero no solo cuando ejercemos nuestra profesión, sino en toda la extensión y ancho de nuestra vida, porque son parte de la experiencia humana.

La atención

Creemos en nuestra capacidad de atención, y suponemos que nada importante se nos puede estar escapando. El test desarrollado por Chabris y Simons y tan difundido en Internet del gorila invisible (www.theinvisiblegorilla.com) pone en entredicho este supuesto. Puestos a contar cuántos pases de pelota se hacen entre sí los integrantes de un equipo de basquetbol, la mitad de nosotros no reparará en la aparición entre los jugadores de un extraño disfrazado de gorila. Este porcentaje de fracaso es independiente de sexo, edad, nivel socioeconómico, etc. Y es que la atención es un juego de suma cero: la atención específicamente dirigida en un sentido genera ceguera por falta de atención hacia el resto de las cosas. Todos recordamos ejemplos de hallazgos de cosas que “siempre estuvieron allí”. Los ejemplos más sonoros vienen del campo de las imágenes, no porque los dedicados a ese tipo de estudios tengan mayor proporción de falla, sino justamente porque los resultados de su práctica quedan congelados en el tiempo, y a ellos podemos volver una y otra vez.

Las expectativas

Vemos lo que esperamos ver, vemos lo que “queremos” ver. Suelo citar un ejemplo que me toca de cerca. Recibimos un paciente con cuadro de palpitaciones muy rápidas. El médico de la ambulancia vio en el monitor taquicardia ventricular. Al momento del examen se encuentra en ritmo sinusal. Tiene antecedente de arritmia ventricular compleja, y enfermedad coronaria conocida. Una nueva coronariografía no revela lesión actual que justifique origen isquémico de la arritmia; en el ecocardiograma diámetros y función del ventrículo izquierdo son normales. Decidimos avanzar con una resonancia magnética cardíaca, en busca de un sustrato de fibrosis o infiltración que explique todo; y el operador señala que es cierto, que el ventrículo izquierdo es normal y no hay hallazgo patológico de importancia, pero que el derecho está dilatado, disfuncionante y con trombo. Revisado el ecocardiograma, la disfunción derecha estaba allí, pero ninguno de los que vimos el estudio reparamos en ella. Simplemente porque estábamos todos convencidos del origen izquierdo de la arritmia y toda nuestra búsqueda se orientó en ese sentido.

La memoria

Nuestros recuerdos son entonces un producto del barro de hechos reales o no, modelados por nuestros sentidos, creencias, emociones, experiencias.

Creemos en las bondades de nuestra memoria. De hecho, la nuestra es una carrera basada fuertemente en la misma. Desde las inserciones de cada músculo en cada accidente de cada hueso, pasando por las tinciones de cada microbio hasta llegar a las manifestaciones menos frecuentes de todas y cada una de las enfermedades y el espectro de tratamiento de cada antibiótico, por citar solo algunas de las listas que hemos debido memorizar en nuestra formación, hemos y nos hemos demostrado nuestra capacidad de recordar. Pero, ¿cómo opera el proceso? ¿Cómo recordamos? Recordamos aquello que nos impacta emocionalmente, mucho más aquello que vemos o hacemos o mencionamos a diario, guardamos memoria de lo que nos conmueve, tendemos a olvidar el resto. Y nuestra mente continuamente arma historias, llenando los huecos entre las islas de recuerdos que parecen más firmes.

Recordamos lo que nos emociona, y a su vez las emociones “arman” nuestros recuerdos. Pondríamos las manos en el fuego por lo que parece justamente grabado a fuego en nuestra memoria. Y, sin embargo, diversas pruebas y experimentos debieran hacernos dudar. Así, por ejemplo, puestos a memorizar una lista de palabras, somos en promedio capaces de recordar poco más de la mitad de las mismas; y si varias palabras se refieren a un tema, “recordaremos” otras vinculadas, aunque no formen parte de la lista. Es muy posible que si nos dicen frazada, pesadilla, cama, almohada, también recordemos la palabra dormir.

Nuestros recuerdos son entonces un producto del barro de hechos reales o no, modelados por nuestros sentidos, creencias, emociones, experiencias. Cuando interrogamos a un paciente sobre la data de un síntoma, el tiempo que arrastra una dolencia, su momento de aparición, ¿podemos afirmar con certeza que lo que escuchamos es real? Siempre me ha llamado la atención la convicción con que en ateneos o discusiones de sala se defiende una hipótesis fisiopatológica, el ardor y fiereza con que se defiende una opinión, en base a lo que el paciente dijo. Porque el relato del paciente es lo que recuerda, o cree recordar; es más arduo poder afirmar que es la realidad. Y es curioso que cuando nos referimos a los diferentes tipos de estudios de investigación, la crítica más fuerte que reciben los estudios retrospectivos caso control tiene que ver justamente con el riesgo de sesgos: el de recuerdo y el del entrevistador.

Recuerda diferente el enfermo que el sano, y recuerda diferente el enfermo según lo que le acontece; y además recuerda diferente porque el que lo interroga, cuando sostiene determinada hipótesis, profundiza en ciertas cuestiones y relega otras. Conocemos a un paciente, y a poco de escucharlo y verlo, algunas hipótesis cobran primacía. Nuestras preguntas van en ese sentido, y es imposible que en cierta manera no “eduquen” al paciente acerca de lo que debe recordar. Y es claro que el interrogatorio es base de la buena práctica, y que el margen de error se acota cuanto más intensivo es; pero, ¿no debiéramos ser más prudentes a la hora de defender un supuesto, habida cuenta de la naturaleza de los recuerdos?

La confianza y el error

Otro fenómeno que nos induce a errar es el de la confianza en nuestras propias capacidades. Es imprescindible para actuar, es el antídoto contra la parálisis en la que podríamos caer de no estar seguros de nuestras fuerzas. Pero diversos estudios observacionales y encuestas hechas en distintos ámbitos sugieren que tal vez nos excedemos: a la hora de valorar diversas habilidades y condiciones suele repetirse el hecho de que más (a veces mucho más) de la mitad de las personas estiman hallarse por arriba de la media (¡algunos deben estar equivocados!). Genera más confianza en los demás aquel que se muestra más seguro de lo que dice, aunque lo que dice sea erróneo. En discusiones científicas, en confección de consensos, la opinión de aquel en el que más se confía, el que tiene a priori más autoridad, suele volcar en su sentido la decisión o conclusión final. Y esto nos trae a un concepto que es inseparable de nuestro accionar: el del juicio clínico.

El juicio clínico no es una entidad congelada o inmutable. Lo que ayer estaba mal, hoy luce correcto

Cuántas veces no hemos escuchado y repetido que tal o cual conducta debe basarse en el mismo, como forma de resolver una duda. Y es cierto, el juicio clínico es vital para llevar adelante la práctica. Pero, a la hora de pensar un poco más en el mismo, podemos recordar que en cada época ha habido un juicio clínico prevalente, basado en el conocimiento disponible, en las ideas dominantes, en la autoridad. Y sin necesidad de remontarnos a los mil años en que la doctrina Galénica se enseñoreó en el mundo de la medicina (con sus ideas acerca de la formación de la sangre en el hígado y sus conceptos anatómicos basados en la disección de monos), baste rememorar que de acuerdo al juicio clínico dominante hace solo veinte a treinta años, no debían administrarse betabloqueantes a los pacientes con insuficiencia cardíaca y era correcto en cambio tratar rutinariamente con lidocaína a los pacientes internados por un infarto agudo de miocardio.

El juicio clínico, entonces, no es una entidad congelada o inmutable. Lo que ayer estaba mal, hoy luce correcto. Pero, por otra parte, yendo de lo general a lo individual, podremos también coincidir en que cada uno de nosotros tiene su propio juicio. Por eso es que cuando se esgrime en una discusión haberse comportado según el juicio clínico, no puedo menos que preguntarme: ¿cuál? Si todos tuviéramos el mismo, no habría diferencias en nuestro proceder. Pero como no es así, podremos concluir que el juicio clínico importa… cuando es acertado.

Saber es poder pasar por tres por qué sucesivos partiendo de una afirmación

Nos sostiene cada día nuestro conocimiento de la disciplina que encaramos. Y sin pretender alcanzar alturas filosóficas que nos mareen, o bucear en la teoría del conocimiento, sí resulta que creemos saber más cuanto más familiares somos con lo que decimos. La repetición a diario de conceptos y frases genera en cada uno la idea de saber. Al respecto, parece bueno citar a un viejo profesor de psicología cognitiva que decía que saber es poder pasar por tres por qué sucesivos partiendo de una afirmación. A la respuesta que damos a un primer por qué, poder responder a continuación por qué, y un tercer por qué que pueda explicar esta última respuesta.

El experto en un tema es el que sin duda puede hacerlo, pero nunca debemos olvidar que por ser experto su visión es tunelar. Porque, volviendo atrás, su atención se concentra en un foco, y la intensidad y profundidad que adquiere su mirada por fuerza limita la extensión de temas en los que puede centrarse. Solemos creer erróneamente que el brillo que tiene un experto cuando se refiere a su área de interés, la rapidez de su pensamiento y lo lógico de su exposición, aseguran igual prestación cuando toca temas conexos.

Seguramente no es así. Puede que a algunos la capacidad intelectual les permita moverse con comodidad en aguas poco navegadas, pero de cualquier manera siempre las atravesará mejor el que las conoce más. En la mayoría de los casos los expertos pueden darnos la mejor explicación sobre lo que acaba de pasar. Y su papel es más que importante, porque el resto de nosotros nos movemos en un estrato mucho más superficial. Alcanza para actuar y resolver los problemas que se van presentando, en el marco del paradigma imperante. Pero nuevo conocimiento aparece, estudios de observación o intervención vienen a desafiar los criterios imperantes, y allí están los expertos nuevamente explicando lo que sucede, desdiciéndose y recalculando. Y es perfecto que así sea, porque así progresa la ciencia. Pero, entonces, lo que se defendía fervientemente ¿no era cierto? ¿Los expertos sostenían con firmeza una opinión que ya no vale? Conocer verdaderamente la realidad es poder predecirla con poco o ningún error. Como vemos, tarea de gigantes.

Dos formas polares han sido descriptas por Kahneman en el proceso de pensamiento: una rápida, la otra lenta.

  • La rápida es no analítica, intuitiva, basada en el reconocimiento de patrones ya conocidos.
     
  • La lenta es analítica y reflexiva.

El pensamiento rápido reposa en heurísticas, automatismos o experiencias recientes. El reconocimiento de matices, la consideración de más de una explicación posible, la verificación de que no todo coincide, la generación y refutación de hipótesis, todo ello requiere tiempo. Ambas formas de pensar son útiles a la hora de ejercer la medicina.

Los médicos más jóvenes, con menos experiencia, demoran más en tomar una decisión; los más experimentados más frecuentemente reconocen patrones construidos con lecturas previas y pacientes ya vistos. Ante la emergencia el proceso rápido es fundamental, pero numerosos sesgos cognitivos (algunos los llaman disposición cognitiva a responder) afectan nuestro diario proceder: nos hacen anclarnos en lo primero que nos llama la atención, adjudicar al cuadro de un paciente el diagnóstico que hicimos en el último que nos resultó similar, ignorar la verdadera prevalencia de una enfermedad inflándola o reduciéndola, y no tener en cuenta el contexto en el que nos movemos y la persona que tenemos delante a la hora de diagnosticar y decidir.

Olvidamos, obviamos, aquellos datos que no encajan en nuestra forma de entender los hechos, aquellos para los que no encontramos razón

Nuestro cerebro tiende a funcionar espontáneamente en forma “rápida y sucia”, encontrando relaciones lineales entre dos o tres datos. Rápidamente armamos historias, construimos relatos que permiten que todo encaje en una sucesión que nos resulta cómoda. El hallazgo de linealidad es la aspiración inconsciente que nos guía. Una relación entre dos o más datos inscripta en una parábola o, peor aún, un movimiento sinusoidal, es algo que no se nos presenta intuitivamente.

Y más allá de resultar sin dudas operativo, ¿podemos realmente creer que la realidad se mueve en línea recta? ¿Es una enfermedad el resultado de un comportamiento unívoco? Si hasta en el caso de las enfermedades infecciosas, donde el agente etiológico está claro, resulta que no todos los huéspedes enferman, y no lo hacen con igual gravedad! ¿Cómo podríamos entonces adjudicar un evento a un solo dato de laboratorio, en vez de entender que la realidad es multicausal?

Sin embargo, puestos a explicar nos es fácil caer en la falacia narrativa a la que se refiere Thaleb, uniendo aquellos puntos que nos impresionan o convencen (desde el interrogatorio hasta los datos concordantes de nuestro examen clínico y los métodos complementarios) para armar un relato que nos permite actuar. Olvidamos, obviamos, aquellos datos que no encajan en nuestra forma de entender los hechos, aquellos para los que no encontramos razón. Si somos exitosos en nuestro proceder, encontramos en ello una nueva confirmación de nuestras habilidades. Cuando ello no sucede, también tenemos una explicación.

Llegados al fin de estas breves reflexiones y comentarios, que solo pretenden instalar el tema, no desentrañarlo ni mucho menos agotarlo, solo quisiéramos remarcar que el error que llamamos médico es muchas veces la expresión en el ejercicio de la medicina de dificultades, creencias y limitaciones que nos son comunes a todos, por el solo hecho de ser humanos. Que una buena forma de combatirlo, ya que no de erradicarlo, es tomar conciencia plena de las múltiples celadas que nos tiende nuestra naturaleza. Que el cerebro se comporta de manera que nos eleva hasta alturas insospechadas pero en virtud de su mismo funcionar también puede precipitarnos en la equivocación. Que, seguramente, nos equivocamos menos cuando cuestionamos más lo que hacemos, cuando nos completa la visión del otro. Y, porque todas las palabras que siguen derivan de humus (tierra en latín, la tierra de la que venimos y a la que volvemos), cuando reconocemos que errar es humano, y que se lucha contra el error no sintiéndonos humillados al admitirlo, sino aprendiendo a ser más humildes.

Dr. Jorge Thierer


Jorge Thierer
Editor de la página web de la Sociedad Argentina de Cardiología
Autor del libro INSUFICIENCIA CARDÍACA. Evidencia, experiencia y opinión

Jefe Unidad Insuficiencia Cardíaca y Médico Unidad Coronaria CEMIC
Ex director del Consejo de Insuficiencia Cardíaca e Hipertensión Pulmonar de la Sociedad Argentina de Cardiología. Director Asociado de la Revista Argentina de Cardiología


¿Cómo evitar los errores médicos? ¿Podemos escapar de nuestras falencias cognitivas? ¿Nos salvará la inteligencia artificial?

Por Dr. Carlos Tajer

He leído con placer la profunda reflexión de Jorge Thierer sobre el error médico. En este ensayo el autor aborda  múltiples aspectos de las limitaciones de la práctica médica generadas por nuestra condición humana que nos lleva al error. Su texto se basa en aportes de la neurociencia cognitiva y se enriquece con su experiencia personal.

Queda claro, por si hubiera dudas, que errar es humano, que siempre cometeremos errores.  Podemos evitar algunos si prestamos más atención y empeorar un poco si estamos más distraídos, pero nuestra condición cognitiva es esencial e inmodificable.

Cada uno recuerda errores cometidos en la práctica cotidiana de mayor o menor gravedad. Aún cuando a través de un análisis minucioso podamos comprender las condiciones que los generaron, es difícil que podamos prevenir los errores futuros si esto no se enmarca en una estrategia amplia.

El problema que enfrentamos no es sencillo. Solidariamente aceptamos que los médicos tienen derecho a equivocarse y eso los libera de sus responsabilidades morales y penales en caso de daño. Pero las consecuencias de estos errores pueden ser no sólo sufrimientos, sino secuelas o incluso la pérdida de la vida, como sugiere el artículo norteamericano que atribuye al error médico ser la tercera causa de muerte luego de enfermedades cardiovasculares y tumores.

El error médico es aceptable humanamente como respeto a la condición falible de los profesionales, pero totalmente inaceptable en sus consecuencias

Ensayemos algunas respuestas

  1. No es posible cambiar nuestras particularidades cognitivas que nos llevan a no ver lo que no contemplamos como hipótesis, a actuar de acuerdo a la mayor o menor simpatía con los pacientes que atendemos, a tomar algunas decisiones irracionales, a justificar racionalmente lo que suponemos intuitivamente, y a la inmensa influencia de nuestras preferencias  personales en las decisiones (si las decisiones fueran racionales en medicina no existirían las estrategias de marketing médico que no se diferencian en esencia de otras publicidades).
     
  2. Podemos sí mejorar nuestros resultados si las condiciones en que desarrollamos nuestra tarea son confortables, con tiempos lógicos, horarios adecuados de descanso, y apoyo institucional. Lo inverso lleva sin duda a mayor error. La prevención del error médico desde una mirada institucional tiene múltiples planos de acción y control.
     
  3. Podemos desconfiar de nuestra capacidad y pedir ayuda. Este el punto en el que quiero detenerme.

El error médico es aceptable humanamente como respeto a la condición falible de los profesionales, pero totalmente inaceptable en sus consecuencias. Que nuestra salud  esté en manos de personas que pueden equivocarse con consecuencias graves, habiendo posibilidades de evitar ese error por otros medios, es médica y éticamente inaceptable.

► Un primer ejercicio de pensamiento

¿Podrán los dispositivos humanos médicos (es decir, nosotros) ser reemplazados por dispositivos no humanos potencialmente menos falibles?

Ejemplifico una consulta a un médico dermatólogo robótico:

Ingresamos al consultorio y por supuesto hay música ambiental y una voz que nos recibe por nuestro nombre, nos invita a tomar asiento y nos pregunta cuál es el motivo de la consulta.  Supongamos que el motivo son unas lesiones nuevas en la pierna. El robot, que puede no tener ninguna apariencia física, cuenta con nuestra historia clínica electrónica, medicación, antecedentes, así como con toda la información que queramos brindarle dando acceso a facebook o la red social que fuera con nuestros likes.  En ese momento, nuestro neo-colega nos invitará a mostrar la lesión a una cámara y la imagen obtenida será contrastada con el infinito archivo iconográfico para elaborar una hipótesis. Si esta es sencilla, simplemente prescribirá un tratamiento local. Si fuera una infección con tratamiento general, chequeará en la base de datos hipersensibilidades, interacciones. Si la recomendación fuera la necesidad de una biopsia, tendrá varios algoritmos de comunicación de acuerdo al carácter del paciente y sus expresiones faciales, que con el Facial Action Recognition Tool  elaborado por Paul Ekman puede ir analizando las respuestas al discurso. Si nuestra cara refleja temor utilizará un discurso tranquilizador, si manifiesta enojo otro, y así ajustado a la circunstancia y carácter del paciente. Sabrá con exactitud cuál es el trámite necesario para efectuar la biopsia para cada sistema de cobertura. Sabrá si vivimos solos, nuestro nivel de autosuficiencia, y si estamos  en condiciones de seguir indicaciones complejas. Difícilmente nuestro colega electrónico olvidará saludar, utilizará un lenguaje inadecuado o olvidará seguir todos los pasos lógicos de una consulta en tiempo y forma. Si las lesiones fueran muy dudosas, podrá consultar con toda la red de la información disponible y eventualmente con humanos expertos.

Podríamos reemplazar al dermatólogo por un robot control de marcapasos, evaluador de aptitud para actividad física en jóvenes sanos, control de anticoagulación oral  y otras condiciones múltiples que pueden ser expresadas como algoritmos y que nuestros colegas electrónicos harán mejor que nosotros.

Muchas actividades actuales podrán ser reemplazadas por dispositivos electrónicos inteligentes, aún algunas inimaginables pocos años atrás como conducir vehículos. Tenemos ya autos, camiones y micros escolares sin conductor, hasta ahora más seguros.

Antes de que cunda el pánico, no parece que gran parte de nuestra profesión pueda ser reemplazada en los próximos años. Aún así resulta inaceptable que sigamos trabajando sin ayuda externa, lo que multiplica nuestra posibilidad de errar.

► A qué llamo ayuda externa

  1. Historia clínica electrónica: el sistema de papel, ficha, memoria personal, es muy falible. Consultar  qué patologías tuvo el paciente 10 años atrás, sus intolerancias farmacológicas, incluso los medicamentos y dosis que está tomando , es con frecuencia imposible y facilita el error. Mucho más confiar en la memoria que tenemos del paciente, que como aclara el Dr. Thierer, es sólo una construcción retrospectiva.
     
  2. Consulta a bases informativas: años atrás se documentó que la introducción del programa e-pocrates en las palms, hoy smart-phones, reduce los errores médicos en una tasa de un error farmacológico por médico por semana. El programa permite consultar con mucha facilidad por los fármacos, dosis e interacciones, un recurso muy útil en pacientes con comorbilidades.
     
  3. Sistemas de inteligencia artificial: en pacientes complejos, puede orientar a diagnósticos infrecuentes. Pero aún en pacientes sencillos, en contextos desfavorables de asistencia como las superpobladas guardias institucionales.

Dos ejemplos

  1. Esta semana atendimos un paciente que fue internado por una crisis de dolor precordial prolongado con cambios electrocardiográficos. Había consultado cuatro veces antes en diferentes guardias de hospitales de baja complejidad, donde lo tranquilizaron a pesar de que el dolor que refería era de libro. Un simple programa de cruces para diferenciar dolor cardíaco de otros dolores le hubiera marcado más del 90% de precisión en el diagnóstico de angina, y eventualmente evitado el infarto o salvado la vida.
     
  2. Otro caso: un joven de 17 años que consultó 11 veces a guardias diversas por  síndrome febril recibiendo numerosas recetas de antibióticos sin que nadie le hiciera un hemograma, terminó internado por una embolia cerebral de su endocarditis. Un programa elemental de asistencia al médico de guardia le hubiera dicho cuales son los estudios recomendados frente a un síndrome febril prolongado. Mejor aún, si el paciente hubiera llenado sus datos en un programa en forma directa, sin humanos en el medio, el análisis de sangre hubiera surgido a la segunda o tercera consulta.

Trato de imaginarme una práctica con menos errores, y creo que el camino pasa por la confluencia de múltiples esfuerzos.

  1. El personal: en reflexionar frente a cada error y crear las condiciones personales de trabajo que mejor puedan prevenirlo.
     
  2. Institucionales: además de las condiciones del trabajo médico (evitar las guardias de 24 horas, mejores salarios para enfermería para evitar horarios prolongados, tiempos mayores de consulta ambulatoria, y la lista podría ser larguísima) hay muchas otras intervenciones que hacen a la seguridad del paciente.
     
  3. Estructura de ayuda externa: integrar creativamente  los inmensos recursos disponibles hoy de apoyo electrónico e inteligencia artificial a un sistema de asesoramiento y control.  Esto requerirá nuevas herramientas de asistencia inteligente inmediata a la tarea médica, como las que cuenta un piloto al manejar un avión.

Tendemos a pensar que el razonamiento humano de circunstancias complejas, como es una consulta médica, no puede ser reemplazado por inteligencia artificial. Recordemos sin embargo que programas de bajo costo juegan al ajedrez mejor que casi todos los seres humanos, ganan al Go y nuevos desarrollos lograron hacer circular automóviles sin conductor.   

Si asumimos que somos seres esencialmente emocionales y bastante irracionales en nuestras decisiones, la disposición de un exocerebro puede ser una gran colaboración. Hoy ya el smart-phone es un órgano protésico más de nuestro cuerpo, una prolongación de la palma de la mano, que concentra por minutos y aun horas nuestra mirada, nuestra audición y una buena parte de nuestra atención cognitiva.  

Nos quedan dos caminos: ser autoindulgentes y conformarnos con seguir errando, con las consecuencias que conocemos, o comprometernos a una estrategia asistida que apunte a minimizar los errores. Cuál es la mejor estrategia asistida será una desafío a vencer en las próximas décadas, abierta a la creatividad de la nueva generación de médicos nativos de la era digital.

Dr. Carlos Tajer


El Dr. Carlos Tajer es médico cardiólogo, experto en metodología de la investigación, autor de numerosos trabajos de la especialidad, de los libros 'Evidencias en Cardiología' , 'El corazón Enfermo' y 'La medicina del nuevo siglo, evidencias, narrativa, redes sociales y desencuentro médico-paciente de la editorial Libros del Zorzal. Docente de los cursos de GEDIC , ex-director de la revista de la Sociedad Argentina de Cardiología. Ex-presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología. Autor de numerosos artículos de investigación y de libros de amplia difusión en la especialidad tanto en Argentina como en otros países de habla hispana. Tiene una larga trayectoria en docencia e investigación clínica. Ha dictado numerosas conferencias sobre la temática de las enfermedades del corazón y las emociones con fuerte repercusión, despertando polémicas y apasionamientos.

•Director del Comité de Emergencias Cardiovasculares de la SAC (1987)
•Miembro de la Comisión Directiva de la SAC (1989-1990)
•Director del Comité de Investigación Científica de la SAC (1993-1994)
•Director Adjunto del Curso Universitario de Cardiología UBA (1993-1996)
•Secretario de la Revista de Cardiología (1993-1994 / 2000-2002)
•Autor principal junto al Dr. Hernán Doval 'Evidencias en Cardiología de los Ensayos Clínicos a las Conductas Terapéuticas.
•Jefe del Departamento Cardiovascular del Instituto Alexander Fleming
El Dr. Carlos Daniel Tajer, preside el Comité Asesor Científico de evaluación de investigaciones del Hospital El Cruce

Comentarios

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Dr. Oscar Varaona   Hace 2 meses
Excelente artículo.Debería tratarse a fondo en la enseñanza universitaria.
Lic. Caridad L Silva Remedios   Hace 3 meses
Leyendo completo el artículo y las dos intervenciones, del Dr. Jorge Thierer y el Dr. Carlos Tajer, aclaro, no soy médico, ni mucho menos experta, pero ¨¨Queda claro, por si hubiera dudas, que errar es humano, que siempre cometeremos errores. ¨¨

El error médico o iatrogenia es el efecto desfavorable sobre la salud de los pacientes, provocado por un acto médico involuntario como resultado de errores de omisión o comisión por profesionales y como consecuencia de las acciones que se realizan con fines preventivos, diagnósticos y terapéuticos y se llevan a cabo de manera habitual en centros asistenciales. Que existe desde los tiempos de Hipócrates y que hasta nuestros días causan grandes estragos en la práctica diaria.
Utilizo uno de sus mismos planteamientos: El error médico es aceptable humanamente como respeto a la condición falible de los profesionales, pero totalmente inaceptable en sus consecuencias.
El médico, debe estar consciente que dicho error, trae consecuencias de diversos tipos para el paciente, su salud física, mental, en ocasiones, económicas, y la más fatal, contra su vida. El desarrollo científico, tecnológico, debe ir aparejado a la concientización, del personal médico en su superación constante, el estudio de cada error médico debe servir para mejorar la atención asistencial, no como una estadística a contar por su incidencia. No creo que en un futuro el desarrollo científico tecnológico vaya a sustituir al médico, el exámen clínico, la presencia o relación directa, médico- paciente, es muy importante y ayuda mucho en los diagnósticos y tratamientos eficaces, donde el margen de error sería mínimo. Tener confianza en sus conocimientos adquiridos, pero a su vez, desconfiar siempre cuando haya una fisura de duda ante cualquier tratamiento o decisión y ser consciente de ella en su momento y retomar una y otra vez, la revisión del paciente, su Historia Clínica, sus antecedentes y no dejarse llevar por los pensamientos de rápida acción que vienen a nuestra mente sin analizar los más mínimos detalles, tal vez imperceptibles en esos momentos en que no hay mucho tiempo para pensar.

Muy buen artículo, para tener en cuenta, mi reconocimiento a cada médico que hace suya su profesión y que cada día se supera para brindar una mejor atención a sus pacientes.
Dr. CARLOS ALBERTO BRUGUERA   Hace 3 meses
Concuerdo con el autor que una causa de errores médicos es la actividad llamada "guardia de 24 horas". En el pasado esto significaba estar disponible durante las 24 horas con tiempos de comidas, descanso y aseo dependiendo de la necesidad de nuestros servicios. Hoy la Guardia de 24 horas es estar despierto y trabajando sin parar durante las 24 horas del día. No es de extrañar que esa forma de trabajo solo existe en la medicina ya que ninguna organizacion del trabajo permitiria semejante planteo. Además en las residencias, al dia siguiente de las mencionadas 24 horas deben cumplir su horario normal de atención en el servicio. Si no se producen una enorme cantidad de errores es por milagro.
Dr. lorenzo jose rodriguez astudillo   Hace 3 meses
EXCELENTE TEMA, DEFINITIVAMENTE LAS PROGRAMACIONES DE ACTUALIZACIONES CIENTIFICAS, NO DEBEN DECLINAR EN LOS PROFESIONALES DE LA SALUD
Dr. Felipe Cisneros Rangel   Hace 3 meses
Excelentes estudios gran cúmulo de información y conocimientos para reflexionar y sacar provecho haciéndolos nuestros como parte de nuestro conocimiento y reflexión para tratar de disminuir al máximo los errores Médicos​. Gracias.

Dr. Jose Neira Cobos   Hace 3 meses
¡EXCELENTE!
DR. JOSÉ ANTONIO RAMOS OLIVER.
TOTALMENTE DE ACUERDO.

PRIMUN NON NOCERE

PPNEIRAC
Dr. Jose Antonio Ramos Oliver   Hace 3 meses
La Semiología acompaña a la medicina hace más de 2500 años, le otorga el carácter de arte médico, generó en primer la relación del binomio Médico –Paciente, en segundo lugar la historia clínica como documento de la nosografía de la enfermedad y como documento médico-legal. La semiología es la medicina misma. En el actual siglo XXI se la desvirtuado por dar mayor importancia al exceso de la tecnología en la actividad médica, esta superchería tecnológica como la denominaba Stanislav Grof, intenta vulnerar la relación médico paciente; falazmente se cree que otorga con certeza la solución al diagnóstico, es común ver cientos de pacientes que llevan bajo sus brazos innumerables estudios con informes meramente descriptivos (Rx, Ecografías, tomografías, RMN), deambulan de lugar en lugar sin que nadie les explique lo que realmente les esté pasando. La semiología al médico le ha permitido comulgar con la enfermedad y tratar de alivianar esa carga pesada de la enfermedad.
Alejados cada vez más de la humanidad del enfermo, el médico se ha convertido solo en técnico e ignorante, que se fragmentan en especializaciones y súper-especializaciones, incapaces de comprender la integridad y unidad bio-psico-social y antropológica del enfermo, medicina se aprende en la cabecera del enfermo interrogando y explorando, así enseñaba el padre de la medicina Interna William Osler; esto nos llevó a una pobreza no solo de conocimiento , sino de humanidad, como decía el médico español José de Letamendi “El que solo de medicina sabe, ni medicina sabe”.
El médico actual es solo un obrero explotado por los sistemas de salud, pero sin conciencia de clase, ya que en los congresos asiste para dar lugar a la reminiscencia de su pasado burgués, o espera con ansias salir de vacaciones para tomar sol en las playas cálidas de verano o viajar por algunos lugares del mundo, para luego volver a transitar por ese camino pesado llevando a la carga como una cruz cuando intenta cumplir su labor, sin mística, sin vocación, donde día a día va perdiendo su rol y respeto por parte de una sociedad más demandante, que ya no percibe al médico de otrora donde era e que no solo aliviaba las enfermedades, sino también era el consejero que tendía su mano a su prójimo, al enfermo de carne y hueso.
Dr. Jose Neira Cobos   Hace 3 meses
TODOS LOS SERES HUMANOS COMETEMOS ERRORES, SI NO LOS COMETIÉRAMOS, SERÍAMOS SERES HUMANOS PERFECTOS Y SOLO "DIOS" ES PERFECTO Y POR LO MISMO "SANTO" PORQUE "SANTIDAD" SIGNIFICA "PERFECCIÓN"
EL ERROR MÉDICO NO TIENE JUSTIFICACIÓN PARA ESO NOS PREPARAMOS Y HAY QUE SABER HASTA DONDE NOS ALCANZAN NUESTROS CONOCIMIENTOS Y ACEPTAR HUMILDEMENTE QUE MIS ERRORES NO SON POR NEGLIGENCIA SINO POR INCAPACIDAD CIENTÍFICA, TAMBIÉN POR DEFICIENCIA ORGÁNICA DE MI PACIENTE O POR MEDICAMENTOS NO MUY CONFIABLES DE LABORATORIOS DESCONOCIDOS.
PARA EQUIVOCARNOS MENOS INICIARÍAMOS NUESTRO DIAGÓSTICO DESDE EL "HABITUS EXTERIOR" , UN INTERROGATORIO COMPLETO Y DIRIGIDO, Y EN CASO NECESARIO, EXÁMENES DE LABORATORIO, DE GABINETE, Y RECURRIR PRN. A OTROS COLEGAS

PPNEIRAC.
Sra. Vanesa Di Cataldo   Hace 3 meses
Sumamente interesante ....coincido con el autor y varios comentarios, soy abogada en negligencia medica, defiendo victimas hace muchos anos y capacito medicos en prevencion del error....todos podemos equivocarnos, incluso los abogados, contadores, arquitectos, sin embargo es imposible renunciar o creer q no lo haremos, el tema es QUE SE HACE frente a ese error, no al reclamo judicial (que es otro tema), sino como me paro yo frente a mi error....eso es lo q revela al ser humano que somos...Gracias. estudio.dicataldo@gmail.com
Dr. Jose Antonio Ramos Oliver   Hace 3 meses
Los errores del mèdico que se originan en la tarea asistencial, van a depender de causas multifactoriales, ya sean de su contexto hospitalario (pùblico y privado), de su cultura de trabajo, de su formaciòn acadèmica, de su perfil psicològico, de la època, los errores no son los mismos del siglos pasados y de esta època actual; pero todo sobresale la influencia de la soberbia transmitida generacionalmente, donde hay todavìa resabios de una medicina paternalista.

Las causas que pueden generar errores y que corresponden a nuestra època actual: es una gran disminuciòn de la VOCACIÒN MÈDICA en el ejercicio diario, hay poco interès en llegar a conocer y explicar los procesos ya sean anatòmico fisiopatològicos y principalmente la deficiencia del abordaje semiològico (escasa y deficiente formaciòn acadèmica universitaria). DISMINUCIÒN DE LA SENSIBILIDAD HUMANA POR PARTE DEL MEDICO, esto explica a veces el abandono o mistanasia de pacientes en los hospitales, la esfera emocional del enfermo esta mutilidada a nuestro entendimiento, relagada a los psiquiatras que no siempre se los tiene a la mano.

El trabajo multidiciplinario està fragmentado, todos son especialistas o superespecialistas, se va perdiendo la visiòn unicista del enfermo, nadie se hace cargo, hay poco interes en la actividad de interaccion, de retroalimentaciòn (feed back) entre los mèdicos, vale decir es un peloteo donde el paciente queda a veces en tierra de nadie. La llegada de un paciente ya sea a la guardia o a la internacion es una molestia, se va perdiendo esa avidez y el desafio que se tenia para llegar a un diagnòstico.
La inadecuada informacion en forma clara al paciente y su contexto, quienes generalmente perciben que no entienden o bien ocultan informaciòn, da lugar a conjeturas inadecuadas por parte de ellos, que originan juicios de mala praxis.

Por ùltimo la irrupciòn de la tecnociencia se ha percibido como una certeza para el diagnòstico, anulando el criterio clìnico, como sucedia en otros tiempos donde la semiologia y nuestro criterio clinico eran fundamentales, hoy en dia un abdomen agudo no se opera si no se hizo como mìnimo una ecografia o tomografia, que prolonga los tiempos de espera olvidandonos que las enfermedades son procesos dinàmicos y con ventanas terapeuticas que impactan en la supervivencia y el pronòstico.
Dra. Silvina García Reynoso   Hace 3 meses
Villa Mercedes: Denuncian al Director del PAMI por maltrato l 27 Enero, 2017 Afiliados y trabajadores aseguran que Lucas Zeballos “es un maltratador”, además es resistido por su prepotencia y por dar la orden de no autorizar o dilatar en el tiempo los pedidos para determinadas prestaciones que afectan directamente a los afiliados, todas personas de avanzada edad. El PAMI acumula Villa Mercedes distintas denuncias, una de ellas vinculada directamente a la máxima autoridad en la ciudad. Según trascendió entre los motivos que argumentan los pacientes disconformes con Zeballos es que el director obligaría a los afiliados a que se atiendan en un consultorio que casualmente es propiedad de su cuñada. A mala predisposición del Director para autorizar los pedidos médicos que no son derivados hacia su familiar directo se suma los constantes episodios de gritos e insultos que les propinaría a los trabajadores en el ámbito laboral. Como si fuera poco, Zeballos también tendría actitudes hostiles hacia los afiliados que reclaman por demoras innecesarias a los pedidos de las prestaciones. A esto se le suma otra gravísima situación que es la que padecen los pacientes oncologicos que deben peregrinar hasta la ofician de la UGL para obtener los medicamentos, que en muchos casos no llegan y cuando lo hacen es tarde. El caso que preocupa a los afiliados de PAMI en Villa Mercedes aún no encuentra eco en las autoridades provinciales y nacionales que designaron al director acusado de hechos que rozan la corrupción y el maltrato a trabajadores y afiliados.
Dra. Silvina García Reynoso   Hace 3 meses
Por favor, lean esta nota.
http://elpuntano.com/2017/01/2...
Dra. Silvina García Reynoso   Hace 3 meses
Hay un elemento del error médico que me parece importante considerar. Vivo en Argentina, PAMI tiene 5 millones de afiliados en todo el país, entre jubilados (la mayoría ancianos) y discapacitados. La atención es PESIMA, y la causa no son los médicos de cabecera, sino el Estado, que a cada uno/a de ell@s los pone a cargo de cientos de personas, y al verse obligad@s a atender a todos, le dan 2 o 3 minutos a cada uno, y ´que pase el que sigue´. Son solo proveedores de las recetas que piden los pacientes. Para que no asistan una vez por mes, primero se les daba, por computadora, copias para 2 meses, y actualmente, para 3 meses. Se basan en el diagnostico que les informa el paciente. Aquí hay muchos errores por omisión. Además, muchos de est@s médic@s sufren de ´burnout´ por exceso de trabajo, y por ese motivo, se muestran irritables y maltratan psicologicamente a los pacientes. Pero como ni los ancianos ni los discapacitados dan ganancias al Esado, para los políticos, la salud de esas personas no interesa.
Dr. Evaristo Edmundo Poma López   Hace 3 meses
SOLO ESTAMOS SEGUROS DE LA DUDA
Dr. Jacinto Heleodoro Salazar Vargas   Hace 3 meses
No debemos tener miedo al error; eso nos hace humanos.
Dr. Ricardo Hernan Duran Fretell   Hace 3 meses
Errare humanum est, perseverare diabolicum. Los médicos mas que nadie debemos huir de perseverar en el error.
Dr. Eduardo Gonzalez Caldera   Hace 3 meses
Dr. Carlos Tajer reciba mi saludo. Le comento; La mejor forma de evitar los errores es, escuchàndo la voz de nuestra conciencia. Una vez le preguntè a una compañera: ¿Alguna vez haz escuchado una "voz dentro de nuestra cabeza"......Sì, pero siempre me dice: La "regastes, cometiste un error". !corrige pronto lo que hiciste o dijistes!.
En consulta, primero inicio en busca de un objetivo (diagnòstico), entre las posiblidades existentes (Opciones diagnòsticas) busco con fundamentos la mejor opciòn para llegar a una conclusion (Trilogia: OBJETIVO-OPCIONES-CONCLUSION). En el tratamiento, aplicó la trilogia: PELIGRO-RIESGO-SEGURIDAD..Como resultado: FRACASO - EMPATE-TRIUNFO. Una conclusiòn extraìda de opciones no da seguridad y nos lleva al triunfo. Un médico que encuentra una conclusiòn con solo ver al paciente es un peligro y un fracasado en medicina.
Dr. Carlos Tajer   Hace 3 meses
Comento un error médico de esta semana, en el cual la asistencia asistida por dispositivos externos pudo haber resuelto el tema. Una paciente compleja consulta a guardia por malestar abdominal y náuseas. Tiene antecedentes de miocardiopatía dilatada causada por drogas para el cáncer (antracíclicos), una embolia cerebral con una secuela grave que la lleva a alimentación enteral, y episodios esporádicos de fibrilación auricular. Anticoagulada por trombosis venosa profunda y embolias de pulmón. Medicada con diuréticos en dosis bajas, antidepresivos, apixabán, digoxina, amiodarona, omeprazol. Los médicos se plantean que no está tolerando la alimentación por sonda y proponen evaluar una gastrostomía para alimentarla. Le efectúan un electrocardiograma, y el informe computado dice en dos partes diferentes efectos digitálicos (cubeta y otros). Los médicos no detectan, y tampoco en este caso el informe computado, la presencia de un bloqueo auriculoventricular de segundo grado con un ritmo hissiano activo que mantiene una buena frecuencia. La devuelven a su domicilio y en un nuevo electrocardiograma ya visto por un cardiólogo se repite el bloqueo. Bloqueo auriculoventricular, efectos digitálicos y náuseas hacen sospechar intoxicación digitálica. En cuatro días de suspensión recupera la conducción y desaparecen las náuseas. Cualquier computadora de bolsillo hubiera planteado el diagnóstico sumando estos tres elementos. En la maraña de patologías el diagnóstico se omitió y pudo ser mortal. Es entendible que los médicos de guardia que no son cardiólogos hayan mirado mal el electrocardiograma, y que en la maraña de patologías de la pacientes hayan jerarquizado otros aspectos de la situación compleja que enfrentaban, pero no es admisible que la paciente pudiera morir por una intoxicación digitálica cuando todos los elementos para el diagnóstico estaban disponibles,y ningún ordenador los hubiera soslayado. Invito a los colegas lectores a recoger errores de la vida cotidiana médica, propios y ajenos, y a pensar uno por uno como podrían evitarse. Muchos, creo, podrían resolverse con asistencia asistida si somos lo suficientemente creativos como para integrar esas herramientas a la práctica.
Dr. José Luís Escalona Suárez   Hace 3 meses
si existe una profesión donde se puede equivocar y no se admite, esta es una. ningún medico quiere equivocarse.
Hay errores imperdonables por básicos y elementales, digno de dar un martillazo en un dedo al médico.
DESTACO EL ESCRITO DE dr ALEX GÓMEZ y Dr. Patricio Oswaldo Ortega Marquez.
interesante Dr. Eduardo Gonzalez Caldera
Dr. Gerardo Rene Barillas   Hace 3 meses
errar de humanos es.
Dra. Gloria Elcy Correa Yepez   Hace 3 meses
Buenas tardes, un articulo muy interesante y que ojalá muchos los leamos para ser más conscientes de la posibilidad de errar y buscar la forma de disminuir esos errores.
Dr. CATARINO ANTONIO CAMERO HERRERA   Hace 3 meses
LA BUENA FORMACION ACADEMICA DESDE SUS BUENOS PILARES EN LA PROFESION MEDICA,CON LA CUAL VOCACIONALMENTE ESTAMOS IDENTIFICADOS, AUNADO A LA EXPERIENCIA QUE EL TIEMPO VA DANDO, ASI COMO EL DESEO SIEMPRE DE HACER EL BIEN A NUETRO PROJIMO, SIN QUE INTERVENGA LA INTENCION ECONOMICA. CON EL CONOCIMIENTO DE NUESTRO PACIENTE A TRAVES DE UNA HISTORIA CLIINICA, APOYADOS EN ESTUDIOS DE LABORATORIO Y GABINETE, SI EL CASO LO AMERITA, LOS ERRORES MEDICOS DEBEN SER MENOS-
Dr. Alex Gómez   Hace 3 meses
Interesante articulo.
Y que se sabe de las estadísticas de muertes producidas por abogados (coludidos con lo ilegal), ingenieros(deficientes en sus labores), farmacéuticos, profesores, politicos, periodistas, etc, etc.
¿Acaso ellos no producen daño a la salud de la persona? o, sólo es responsabilidad médica
Dr. Gerardo Rene Barillas   Hace 3 meses
Los doctores son hombres que prescriben medicinas que conocen poco, curan enfermedades que conocen menos, en seres humanos de los que no saben nada”. Voltaire
Dr. Gerardo Rene Barillas   Hace 3 meses
El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad. Voltaire.
Dr. Patricio Oswaldo Ortega Marquez   Hace 3 meses
En nuestro campo médico no hay solo enfermedades sino enfermos, que reaccionan diferente ante una injuria. La medicina no es matemática donde 2 mas 2 es 4, puede ser 3 o 5 o 6.... Lo importante es capacitarnos constantemente, aprender de errores, sabernos comunicar con nuestros colegas y no creernos todopoderosos.
Dr. Antonio Paolasso   Hace 3 meses
El error médico, que puede generar una malpraxis, es un tema muy polémico dada la alta sensibilidad que despierta en todos los profesionales médicos. El problema no es negar o aceptar que hay error médico, puesto que la realidad ha probado la existencia del error médico. El problema legal se resuelve considerando el daño provocado por el error, al cual se acude a reclamar indemnización por un juicio. El problema ético es el que se debe apelar para saber cuando un error es involuntario (accidente) y cuando se debe a impericia médica. Teóricamente la prueba de un error médico, si es institucional (hospital o clínica) consiste en revisar la historia clínica del paciente damnificado. Pero ocurre que cuando en el ámbito legal se solicita la remisión de dicha historia se comprueba que se envía una pieza confeccionada totalmente con computadora y sin firma médica responsable o bien se envían historias clínicas donde manifiestamente se han intercalado hojas que no guardan una relación con el resto de la historia clínica y, finalmente, hubo caso en que se presentaron tres historias clínicas dos de ellas francamente modificadas con datos falsos. También es frecuente la presentación de historias clínicas donde no se definen bien las fechas, la hora de los actos médicos inscriptos y muchos de ellos carecen de firma médica o si llevan firma no se identifican con sellos. También es cierto que parece exagerado afirmar que la tercera causa de muerte es el error médico, pero esta afirmación debe ser acompañada de estadísticas serias y científicamente formuladas indicando cuál es el país o región en que se evidencia muchos casos de muerte por error médico. La confusa realidad de una comunidad médica enorme que actualmente ejerce la profesión no permite evaluar correctamente quienes son los médicos más eficientes y cuáles son los que mayormente yerran. Pero hay verdades también clara: hay médicos muy conscientes y bien informados que ejercen de manera aceptable la profesión con ausencia o bajísima frecuencia de error médico, pero hay casos, sobre todo en instituciones médicas con planteles que tienen muchos profesionales médicos, donde mayormente se detectan daños o muerte por error médico y es muy difícil establecer quien comete esos errores. . Es muy alta la competencia en la medicina. Y es verdad: todos los médicos somos humanos y además del error médico es posible que tengamos todos los errores humanos pertinentes. Pero también es verdad que si errar es humano, es más humano echarle la culpa de nuestros errores a otros. De todos modos, lo sensato no es tratar de justificar o negar errores médicos, sino, por todos los medios, prevernirlos mejorando la docencia de nuestras universidades, dando a los médicos herramientas de actualización accesibles y fehacientes que no sean de tan alto costo y que tampoco impliquen pasar más tiempo estudiando que ejerciendo noblemente la profesión. La mejor intención de corrección de errores médicos no es "taparlos con tierra" o fraguando historias clínicas, sino concentrarse en no cometerlos y en reconocer sin cortapisas nuestras fabilidad y no creernos infalibles a tal punto de no escuchar las buenas razones y de respetar la salud y la vida de nuestros pacientes.
Dr. Roberto Pino Lema   Hace 3 meses
Demasiado rápido ,para considerar a los médicos como responsables de la tercera causa de muerte .creo si somos amenaza no debemos practicarla,con ese rótulo ,hacemos que los abogados estén de fiesta,estamos seguros que todos estudiamos pensando en practicar una medicina al servicio de los humanos.no trabajamos con máquinas .es la profesión más altruista.que ,de las muertes tempranas de nuestros colegas.stres ,infarto ,drogadicción ,ausencia de hogares ,asistir a cientos de cursos ,congresos y formación perenne.que debe haber irresponsables,claro que si.
Dr. Armando Martínez Ramírez   Hace 3 meses
Me parece un poco exagerado considerar al "error médico" como la tercera causa de muerte. Nosotros hemos trabajado un poco en analizar los riesgos sanitarios, sobre todo en eventos centinela (muerte de pacientes), y hemos encontrado que el error médico tiene menos peso que por ejemplo, los procesos médicos que no existen, que no están estandarizados o actualizados; a problemas de políticas institucionales, particularmente, las que se refieren a recursos humanos, financieros, técnicos y tecnológicos; e incluso a la propia idiosincrasia del paciente que se menciona muy poco.
Dr. Armando Martínez Ramírez, Guadalajara, México.
Dra. Milangel Olimpia Padilla Gomez   Hace 3 meses
Me gustaría saber cómo a nivel de instancias internacionales se maneja la mala praxis como error medico. Más en Mi país, en donde se pasa una Frescolita (gaseosa) via Levin para hidratar a un Paciente. Ello quedó registrado en un video.
Dr. Pedro Amonte Gallo   Hace 3 meses
Elaborar una hipotesis operativa (diagnostico) es imprescindible.Hay que preguntarse que valor predictivo positivo tiene y mantener una mente abierta a informacion adicional que surgira de la evolucion y respuesta al tratamiento inciado
Errar es parte de la praxis; ES DEPLORABLE OBSECARSE EN EL ERROR.
En el ejemplo de Tajer, que es? DOLOR PRECORDIAL nada hay muchos dolores precordiales, con un valor predictivo positivo para isquemia muy distinto; ahi hubo falta de conocimiento o miedo del medico
Lic. juan tomás macazana macavilca   Hace 3 meses
No solamente en el campo de la medicina sucede estas equivocaciones; se da también en las diferentes ramas de las ciencias. Además, por mucho que avance la tecnología, no podrá reemplazar al hombre; puesto que, sus logros, serán como probabilidades en lapsos cada vez más cortos.
Dr. Luis Javier Giraldo Munera   Hace 3 meses
Excelente articulo, debiera compartirse y ser utilizado como material de discusión con los estudiantes en formación, de seguro que los haría mejores personas y profesionales de la salud.Gracias
Dr. Juan Carlos Castillo Marin Ruiz   Hace 3 meses
El error médico no es un tema nuevo,
Es muy difícil de abordar, Por la falta de una definición sucinta
Y datos sobre la frecuencia y las consecuencias de los errores en la asistencia sanitaria.
Los certificados de defunción no tienen una casilla de verificación de "error médico" como causa o factor que contribuye a la muerte de un paciente.
A partir de estudios publicados en 1999, Macario y Daniel extrapolaron las tasas anuales de mortalidad de pacientes hospitalizados de informes con el número total de los ingresos hospitalarios de los Estados Unidos en 2013, la publicación de sus hallazgos fue editada en la revista British Medical Journal . Se calcula que 251,454 pacientes (9,5 %) mueren cada año como resultado de errores médicos.(de todos los pacientes hospitalizados) "Si el error médico fuera una enfermedad", concluyeron, "sería tomado como la tercera causa principal de muerte en los Estados Unidos," después de las enfermedades cardíacas y el cáncer.
Dr. Rubén Sangurima   Hace 3 meses
Nos equivocamos, porque somos humanos. Alguna vez un profesor mio, me decia que la mejor manera de no equivocarse en Medicina es: NO EJERCER LA PROFESION.El Medico Omnipotente de su sabiduria, que dice que da firmado su diagnostico, es un candidato serio a mostrar severas equivocaciones. Es necesario tambien transformar a la equivocacion en el mejor libro de aprendizaje
Lic. Carlos Carrazzoni   Hace 3 meses
Quizás evitamos las preguntas,la duda, por lo que inquieta y alarma y nos cobijamos en las tranquilizadoras certezas
Lic.Carlos Carrazzoni
MP 3771
Dr. Gustavo Adrian Cañete   Hace 3 meses
Muy bueno
Dr. Eduardo Gonzalez Caldera   Hace 3 meses
! YA ME EQUIVOQUE. En lugar de escriber: EN LA EQUIVOCACIÓN NO HAY MALDAD, ALEVOSIA, VENTAJA,, ETC. DOY A ENTENDER QUE SI LA HAY. FALTO DECIR: no hay.

Una disculpa: FELICITACIÓN AL AUTOR DEL ARTICULO.
UN SALUDOS A TODOS LOS COMPAÑEROS PARTICIPANTES.
Dr. Eduardo Gonzalez Caldera   Hace 3 meses
Mi vida personal la guío con un tipo de sicología (educativa) a través de TRILOGIAS, con ello identifico mi posición, condición y situación real en tiempo y forma.
En este artticulo, se menciona la palabra ERROR, palabra que identifico como parte de una TRILOGIA: accidente-error-equivocación. Cada palabra tiene sus postulados propios que las identifica.
Accidente: suceso inesperado, mucha veces a causa de segunda persona. Un ejem, Voy por la calle resbalo con cáscara de plátano que una segunda persona tiro. O, caer en trampa hecha por otra persona.
ERROR: de errar. Sabemos que podemos fallar y nos atrevemos a seguir adelante, muchas veces complicando las acciones y resultados. El error implica: atrevimiento, alevosia, ventajas, oportunísmo, malicia. Quien comete un error nunca esta dispuesto a pagar por él; se considera inocente y no acepta culpas, frecuentemente se comporta agresivo cuando se le reclama.
EQUI-VOCACIÓN, equi(igual) significa que obré mal por confusión ante dos casas que pueden parecerse. Por ejem. Hay medicamentos que vienen en caja de forma y tamaño semejantes, con nombres casi iguales: cinarizina- cetirezina, dicloxa-doxicilina. En la equivocación hay maldad, alevosia, ventaja, atrevimíento,oportunismo. Quién se equivoca enfrenta y acepta los problemas con responsabilidad, dispusto a pagar por ello.
"YO ME EQUIVOCO FRECUENTEMENTE PERO NO COMETO ERRORES" , Nunca me la juego. El error es de abusones, la equivocacion es de humanos.
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