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Desde una perspectiva nutricional y terapéutica | 22 JUN 11
Importancia de un abordaje integral de la hipertensión y la diabetes
Acerca de la celebración de la reunión “Hipertensión y Diabetes desde la alimentación, los cuidados y las opciones terapéuticas” que trató la Importancia de un abordaje integral de la hipertensión y la diabetes desde una perspectiva nutricional y terapéutica en España.
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• “Hay que considerar la diabetes y la hipertensión arterial como enfermedades vasculares que incluso van de la mano en la mayoría de las ocasiones y contribuyen a ensombrecer el pronóstico de aquellos que las padecen, sobre todo si son coincidentes”

• Además del correcto cumplimiento del tratamiento terapéutico de los pacientes hipertensos diabéticos, los expertos han remarcado la importancia de concienciarlos sobre la necesidad de que adquieran y mantengan hábitos saludables, como la práctica del ejercicio o el llevar una dieta sana, que les ayuden a prevenir y controlar su enfermedad 


Madrid, 22 de junio de 2011.-  El encuentro “Hipertensión y Diabetes desde la alimentación, los cuidados y las opciones terapéuticas” es un acto organizado por Novartis que tiene como objetivo proporcionar formación continuada a los profesionales médicos en el abordaje integral del paciente diabético hipertenso, a la par que poner en común estrategias que mejoren los objetivos terapéuticos y prevengan las complicaciones vasculares. El encuentro, compuesto por diferentes reuniones regionales se ha celebrado en Bilbao, Pamplona, Santiago de Compostela, Madrid, Girona y Barcelona, ha contado con una asistencia total de  más de 600 médicos.

La reunión, moderada por la Dra. Sara Artola, internista del Centro de Salud Mª Jesús Hereza (Madrid), contó con la participación del Dr. Javier Nieto, miembro del servicio de Nefrología del Hospital General Universitario (Ciudad Real), la Dra. Olga García, médico de familia del Centro de Salud Almendrales (Madrid), la Sra. Olga González, miembro del servicio de Endocrinología del Hospital Ramón y Cajal (Madrid) y la Sra. Mercedes Galindo, educadora en Diabetes del Hospital Clínico San Carlos (Madrid).

Entre los temas que se abordaron destacan: el manejo del paciente hipertenso diabético y la importancia de la educación del paciente con diabetes tipo 2. Además, el encuentro finalizó con un taller práctico sobre cocina y nutrición dirigido por la Dra. Olga González y el chef madrileño Darío Barrio.

Contexto del paciente hipertenso diabético en España

La Hipertensión –definida como una presión arterial ≥ 140/90 mmHg-, está presente en más del 60% de los pacientes con diabetes. Su aparición incrementa el riesgo de complicaciones microvasculares y macrovasculares, como el ictus, la enfermedad coronaria, la enfermedad arterial periférica, la retinopatía, la nefropatía y la neuropatía diabética.
Existe controversia en la actualidad para definir el objetivo de presión arterial a alcanzar en el tratamiento de los pacientes diabéticos con hipertensión arterial.

En palabras del Dr. Javier Nieto, “los últimos estudios con objetivo inferior a 130/80 mmHg sólo han demostrado una reducción en el riesgo de ictus y la posibilidad de ralentizar la progresión de la nefropatía en pacientes con enfermedad renal crónica establecida. Sin embargo, no han sido capaces de reducir el riesgo de cardiopatía o muerte cardiovascular. Aun así y asumiendo que el objetivo debe considerarse un reflejo del tratamiento óptimo y no la simple aceptación de un estándar, sociedades científicas como la Asociación Americana de Diabetes continúan asumiendo este objetivo inferior a 130/80 mmHg, sobre todo por la magnitud del problema que no para de crecer. En todo caso existe el acuerdo de individualizar este objetivo, siendo más laxos en pacientes con cardiopatía isquémica o con mucha pluripatología o de avanzada edad, que son precisamente los que menos se beneficiarían del objetivo clásico”.

Por su parte, la Dra. Artola comentó que “en el estudio ACCORD se reducía significativamente la tasa de ictus con una presión arterial sistólica inferior a 120 mmHg, el resto de eventos clínicos cardiovasculares no disminuía y, por el contrario, podía aumentar el riesgo de eventos adversos serios”. Además añadió que “en las últimas recomendaciones de la Sociedad Europea de Hipertensión1 el objetivo de control del paciente diabético se situaría en 140/90 mmHg”.

Respecto al grado de control de la presión arterial en España, la Dra. Artola indicó que “se ha experimentado una importante mejoría desde niveles del 36% en el registro PRESCAP del 2002, al 41% en 2006, y próximo al 47% en el último registro del 2010. En el caso de los pacientes diabéticos con objetivos de presión arterial inferiores a 130/80 mmHg, se ha pasado del 9% de buen control en 2002, al 15% en 2006”.


Manejo del paciente hipertenso diabético

“Hay que considerar la diabetes y la hipertensión arterial como enfermedades vasculares que incluso van de la mano en la mayoría de las ocasiones y contribuyen a ensombrecer el pronóstico de aquellos que las padecen, sobre todo si son coincidentes”, indicó el Dr. Javier Nieto.

“Patologías macrovasculares, como la enfermedad coronaria, el ictus, la insuficiencia cardíaca y la enfermedad vascular periférica, y microvasculares, como la neuropatía, nefropatía y retinopatía diabéticas, son frecuentes en pacientes hipertensos diabéticos”, añadió el Dr. Nieto. “Al menos, tres de cada cuatro diabéticos son hipertensos. Las enfermedades macrovasculares son comunes en pacientes con hipertensión y diabetes, mientras que las microvasculares, normalmente, están asociadas únicamente a la diabetes”.

El estudio APOLLO, que forma parte del programa ASPIRE HIGHER de Novartis, tiene el objetivo de ofrecer unos resultados basados en la evidencia científica relacionados con el grado de control de la presión arterial ideal en pacientes diabéticos con hipertensión arterial, así como, analizar la protección que los inhibidores directos de la renina (IDR) pueden proporcionar a este tipo de pacientes.

Los IDR son un tipo de fármacos que se utilizan para bloquear la acción de la renina, una enzima producida por los riñones que desencadena un proceso que estrecha los vasos sanguíneos y que cuando se activa de forma inapropiada conduce al desarrollo de la hipertensión arterial, la diabetes y al daño orgánico.

De la supresión del sistema renina angiotensina aldosterona (SRAA) se derivan importantes beneficios tanto en términos de morbilidad como de mortalidad. De ahí la necesidad de realizar una investigación continua para implementar nuevas estrategias que permitan optimizar la inhibición de este sistema, principalmente a través de la búsqueda de nuevas terapias.

Las Guías Europeas de Manejo de la Hipertensión Arterial, evaluadas por la Sociedad Europea Hipertensión, incluyen los inhibidores directos de la renina (IDR) como un grupo farmacológico eficaz en el tratamiento de la hipertensión y aconsejan su uso en combinación con otros medicamentos, en los pacientes en los que no se consiga el control con la monoterapia.

En este sentido, el Dr. Javier Nieto expuso que “la hiperactividad del SRAA a nivel sistémico, pero sobre todo a nivel local, ha demostrado jugar un importante papel en el desarrollo de las complicaciones asociadas a la diabetes. Este incremento de actividad del SRAA se puede objetivar incluso antes del desarrollo de hiperglucemia, por lo que se debe considerar que el bloqueo de este sistema se debe iniciar en situación de prediabetes, o incluso antes en pacientes con síndrome metabólico”. De este modo, el Dr. Nieto indicó que “el tratamiento temprano tendría la posibilidad de prevenir la progresión de las alteraciones metabólicas asociadas a la obesidad, hipertensión y diabetes, que avanzan como una verdadera pandemia”.

El Dr. Nieto finalizó su intervención comentando que “la irrupción de los inhibidores directos de la renina en el arsenal terapéutico y concretamente de aliskiren como su único representante en la actualidad, puede modificar el curso de la enfermedad”. Y añadió que “los beneficios mostrados hasta el momento y las singulares acciones que le diferencia de otros grupos terapéuticos como son la disminución en la actividad de renina plasmática, la falta de reducción del filtrado glomerular o la capacidad de bloquear el SRAA intracelular, hacen pensar que debe ser de primera elección en el tratamiento precoz del paciente diabético o con riesgo de serlo”.


Alimentación saludable y actividad física como complemento del tratamiento farmacológico del paciente hipertenso diabético

La alimentación es uno de los pilares básicos para la prevención y el control de la hipertensión y de la diabetes. Tal y como indicó Mercedes Galindo durante su intervención, “junto con el deporte -herramienta moduladora de la presión arterial y preventiva contra la obesidad-, una alimentación saludable y equilibrada debe complementar el tratamiento farmacológico que recibe el paciente ya que, de este modo, evitará que aparezcan complicaciones y otros riesgos graves asociados a la enfermedad”.

Los profesionales médicos deben tener en cuenta que uno de los problemas frecuentes al seguir una dieta es la falta de adherencia de quien la realiza. Por ello, Mercedes Galindo recomendó “que era necesario valorar qué y cómo comen los pacientes y, en base a esa información, crear conjuntamente la dieta”.

“En general, en personas con diabetes o hipertensión, no existe ningún alimento absolutamente prohibido –a no ser en determinados casos-, sino que las pautas de alimentación saludable se ajustan y se pactan con las personas que van seguirlas”, comentó la especialista.

Según Mercedes Galindo, “lo ideal es seguir una dieta cardiosaludable compuesta por una cantidad de grasas saturadas no elevada, sustituir estas grasas por las que se encuentran en los aceites o frutos secos, reducir el consumo de alimentos con un índice glucémico alto (zumos, azúcar, bebidas azucaradas, alcohol, bollería refinada, batidos, arroz), reducir la sal y el consumo de alimentos enlatados o con alto contenido en sodio. También recomienda tomar fruta entera y evitar las trituradas ya que son absorbidas más fácilmente por el organismo, consumir alimentos integrales, incrementar el consumo de verduras y legumbres y, también, es necesario fraccionar el número de ingestas –entre 4 y 6, en función de los hábitos del paciente-, para evitar ingestas copiosas de una sola vez que provocan glucemias altas”.

La implicación del paciente en la elaboración de la dieta es otro factor que sirve para favorecer la adherencia. Mercedes Galindo comentó que “es importante que el paciente vea los cambios en su alimentación, no como una imposición, sino como una medida que le ayudará a controlar su enfermedad y mejorará su bienestar”.

Del mismo modo, tal y como estableció la educadora, “otra herramienta que ayuda a favorecer la adherencia es el auto-análisis de los niveles de glucemia. Esto permite ver al paciente de qué manera influye una alimentación variada y saludable en su salud, pues recibe estímulos que le indican si consigue cumplir los objetivos de índices de glucemia o no”.

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