Noticias médicas

/ Publicado el 7 de marzo de 2011

Desigualdades en su salud

Día Internacional de la Mujer

La salud de las mujeres es un indicador social.

Las amenazas para la salud de las argentinas
Los principales riesgos: la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo

Fabiola Czubaj

Según parece, hay "deberes" que las mujeres argentinas no están haciendo en cuanto al cuidado de su salud. En los últimos cinco años, la obesidad y el sedentarismo crecieron más en ellas que en ellos. Y, junto con el tabaquismo en adolescentes y adultas, completan la tríada de amenazas que más preocupan a los especialistas.

"Mientras que en 2005 la obesidad era más alta en los hombres que en las mujeres, hoy es al revés. Su frecuencia pasó del 14 al 19% en las mujeres y del 15 al 17% en los hombres en estos cinco años. Y con el sedentarismo pasa lo mismo", dijo el doctor Adolfo Rubinstein, presidente del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS). Es que, a diferencia de lo que se podría pensar, por la concurrencia a los gimnasios o las plazas, la falta de actividad física en las mayores de 18 creció un 11,5% (del 47 al 58,5%) en este último lustro. En la población masculina, en cambio, un 4,5%, según la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo.

Esto, según el Ministerio de Salud, se traduce en 2 millones de mujeres que dejaron de hacer ejercicio, como caminar 30 minutos por día, y alrededor de 500.000 más obesas.

Un resultado positivo es un leve descenso del tabaquismo en el país. Pero, según expertos, se trata de una reducción insuficiente para un factor de riesgo tan peligroso para la salud del corazón, los pulmones, el cerebro y, también, del embarazo.

"Un descenso global del 2% en los mayores de 18 es muy pequeño. Es cierto que es el único indicador que mejoró un poquito, pero no lo suficiente en cinco años", señaló la doctora Verónica Schoj, directora de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) en la Argentina.

Ambos especialistas coincidieron en atribuir ese descenso a las normas provinciales y municipales de ambientes libres de humo, entre otras medidas.

"Sigue siendo un problema muy preocupante; una epidemia que necesita una respuesta que sólo puede darse con una ley nacional como la que espera la aprobación del Congreso, y que incluye ambientes libres de humo, advertencias sanitarias y restricción de la publicidad del tabaco -explicó Schoj-. El consumo de tabaco en las mujeres creció muchísimo; la mortalidad por cáncer pulmonar y las enfermedades cardiovasculares es un reflejo de esa tendencia de las últimas tres décadas."

Y es tan imperioso reducir el consumo que el Comité para la Eliminación de toda forma de Discriminación de las Mujeres, de la ONU, le recomendó el año pasado a la Argentina promulgar "legislación que prohíba fumar en espacios públicos y restringir la publicidad del tabaco". Esto, luego de que un grupo de expertas internacionales observó "con preocupación" el consumo de tabaco entre las argentinas y sus "graves" consecuencias para la salud. "Las mujeres -indica el escrito enviado a las autoridades argentinas- suelen ser las destinatarias de campañas publicitarias que alientan y aumentan el consumo de tabaco."

Un repaso por los últimos estudios locales serios sobre los principales problemas femeninos permite trazar un mapa del estado de situación.

El corazón
A pesar de que la mujer suele enfermar del corazón diez años más tarde que el hombre, "evoluciona con peor pronóstico. Por lo tanto, ser mujer podría ser un factor de riesgo adicional", precisó la doctora Melina Huerín, jefa de Cardiología del Instituto Cardiovascular Lezica. A través de una serie de recomendaciones con motivo de cumplirse hoy 100 años de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la especialista recordó que 1 de cada 3 mujeres muere hoy por causas cardiovasculares. "Mientras los hombres tienen más infarto agudo de miocardio, las mujeres sufren más de angina de pecho y accidente cerebrovascular", indicó. El sobrepeso, la obesidad y el tabaquismo son tres factores de riesgo cardiovascular.

Los huesos
Según un relevamiento realizado por la Fundación Internacional de Osteoporosis, 1 de cada 3 argentinas mayores de 50 tiene esa enfermedad que debilita los huesos y los hace más propensos a las fracturas y las microfracturas, en especial de cadera, vértebras y muñecas. El estudio demostró también que sólo 1 de cada 4 mujeres supera la menopausia con una densidad ósea normal.

Otro problema que crece más en las mujeres que en los varones son las disfunciones de la articulación temporomandibular (ATM), que nos permite abrir y cerrar la boca. La Sociedad Latinoamericana de Cirujanos de ATM afirmó que afectan a 4 mujeres por cada varón, principalmente menores de 30, y las causas incluyen el estrés y los hábitos nocivos, como comer chicle o morderse las uñas.

Las mamas
Cada año, según el Instituto Nacional del Cáncer, se registran unos 18.000 nuevos casos de cáncer de mama. Es la primera causa de muerte por tumores en la población femenina. "Cuando se lo detecta en sus estadios iniciales, es curable casi en un 100%, pero para eso es clave la mamografía", indicó el doctor Antonio Lorusso a través de un comunicado de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec).

Aumentó un 12% la realización de mamografías entre las mayores de 40 relevadas en ocho regiones del país; el Papanicolaou creció casi un 9 por ciento.

Los pulmones
Mientras en 2005 fumaba el 24,9% de las mujeres mayores de 18, actualmente lo hace un 2,5% menos. No así en las adolescentes de entre 13 y 15 años, que, según la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes, fuman más que los varones (27,3% versus 21,1%).

Pero, a pesar del leve descenso del tabaquismo en el resto de los grupos etarios, el cáncer de pulmón crece sin pausa un 1,7% anual en la población femenina desde hace 30 años. En cambio, en los varones disminuye un 2% cada año.

Además, según un estudio en 15 centros dirigido por la doctora Susana Nahabedian, del hospital Eva Perón, de Lanús, fuma el 35,8% de las embarazadas y el 40% de ellas no abandona durante la gestación. Eso sí, el IECS advirtió que sólo el 10% recibe ayuda para abandonar el cigarrillo.

La maternidad
Entre 2000 y 2008 se atrasó la edad en que las argentinas tienen su primer hijo. Según un estudio de la Sociedad Argentina de Endocrinología Ginecológica y Reproductiva, un 3,33% menos mujeres son madres entre los 20 y los 29, mientras que un 2,96% más lo son entre los 30 y los 45 años.

La Nación


Organismos internacionales alertan del aumento de muertes por infarto entre trabajadoras de 35 a 54 años y del trato sanitario desigual


El estrés laboral y familiar enferman más a la mujerReunión con  el jefe, presentación, un bocado rápido, media hora de gimnasio, vuelta al trabajo, recoger a los niños, revisar los deberes y bañarlos, preparar la cena y conseguir que se laven los dientes, planchar, recoger la casa... Es la frenética jornada de muchas mujeres que intentan conciliar vida familiar y laboral, pero el ritmo les pasa factura.

Belén V. Conquero «Hasta que no logremos el ideal de la paridad, las enfermedades cardiovasculares y las relacionadas con el estrés y la ansiedad seguirán a la cabeza de las patologías femeninas», explica Mercedes Abizanda, coordinadora del grupo de trabajo  de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, de Atención a la Mujer.   Los estudios mantienen que las mujeres viven más pero también sufren más problemas de salud. Su incorporación al mercado laboral no sólo ha cambiado sus hábitos, sino que también la han incorporado a la lista de enfermedades con las que antes tan sólo se vinculaba a los hombres.

La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) lo confirma: mueren más mujeres que hombres por enfermedades cardíacas. Sin embargo, «no reciben el mismo trato que los varones. Los expertos siguen sin percibir el alcance del problema entre las mujeres», comenta Marco Stramba Badiale, uno de los autores del informe que recoge el «European Heart Journal».  La OMS ratifica el dato, ya que un 55 por ciento de mujeres muere a causa de problemas cardiovasculares, frente al 43 por ciento de los varones.

Así, en las últimas dos décadas, también han aumentado los infartos de miocardio en mujeres jóvenes (entre  35 y 54 años), mientras que entre hombres han disminuido. Como explica José Ramón Baneas, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la  Universidad Autónoma de Madrid, «las mujeres enferman y mueren más que los hombres. Pero mientras ellos padecen más problemas coronarios, ellas sufren patologías cerebrovasculares», es decir, ictus. 

Otro punto en el  que  coinciden los cardiólogos europeos es que las mujeres reciben un tratamiento diferente al de los hombres y se les prescriben menos medicamentos: «Se las diagnostica peor y les prescriben menos medicamentos que a los hombres a pesar de sufrir un ataque al corazón», subraya otro de los investigadores, el profesor Thomas Lüscher, del Hospital Universitario de Zurich. La doctora Abizanda explica un posible motivo para esta desigualdad y es que «las mujeres enmascaran el  problema cardíaco con otros males como los dolores musculares. Además, a pesar del malestar, nos cuesta ir a urgencias», asegura.

Factores de riesgo
La menopausia se ha convertido en un problema añadido para la mujer. A los 51-52 años «se pierde la protección y se elevan los factores de riesgo. En especial, aumentan las enfermedades relacionadas con la obesidad y el colesterol, aunque el hecho de que ellas sigan trabajando a una edad madura también eleva los niveles de ansiedad, que provocan estrés y depresiones», añade Baneas.

Migrañas, lumbagos y sobre todo la presión laboral atacan cada vez más a las madres que «tienen dos empleos e intentan abarcarlo todo», dice la doctora. Su incorporación al mercado laboral también le ha generado un aumento de los problemas respiratorios, no sólo a las mujeres que trabajan en ambientes con humos (desde el 2 de enero con la ley antitabaco ya no existen), sino también por el elevado número de mujeres fumadoras. Fumar es una acto social y el ama de casa no tenía esta necesidad; pero su búsqueda por la paridad laboral le ha llevado a ello. «Los problemas respiratorios derivados del tabaquismo han incrementado el porcentaje de fallecidas a causa de este vicio», afirma Baneas.

Es difícil parar, pero los médicos creen que es la única solución, a corto plazo, que tienen las mujeres: «Puede ser difícil en determinadas situaciones en las que tu familia depende de ti, pero hay que imponerse», recuerda Abizanda

Más limpiadoras a partir de los 45 años
Las mujeres son las que mejor soportan la crisis, como reflejan los datos de la empresa de trabajo temporal, Randstad. Su directora de Relaciones Institucionales, Beatriz Cordero, asegura que «la situación de necesidad de las mayores de 45 años motiva el incremento de trabajadoras maduras». Su perfil es el de una mujer poco cualificada y que busca labores administrativas o dentro «del sector de la limpieza y de las fábricas», añade Cordero. A partir de esta edad, su implicación familiar es menor y por lo tanto tienen más tiempo para trabajar fuera de casa. «Los empresarios que las contratan buscan sobre todo dedicación, organización e inteligencia emocional».

La Razón, España


Miles de mujeres africanas viven marginadas a causa de la fístula obstétrica, una enfermedad prevenible y curable

En el Día Internacional de la Mujer, MSF quiere llamar la atención sobre este problema que afecta a dos millones de mujeres en todo el mundo, la mayoría en África. La falta de atención médica adecuada aumenta la incidencia de esta enfermedad, que suele producirse durante partos difíciles, y cuyas secuelas condenan a las afectadas a la exclusión social.

© Sarah Elliott para MSF

"El sol no debe salir dos veces o ponerse dos veces durante el parto de una mujer”. A pesar de este proverbio, son innumerables los partos prolongados y obstruidos en África, donde una mayoría de mujeres dan a luz en casa. Cuando finalmente llegan a un hospital, a menudo no es sólo demasiado tarde para el recién nacido, sino también para la madre.

Entre las mujeres que sobreviven a esta odisea, son muchas las que deben hacer frente a importantes secuelas. La fístula obstétrica es una de las consecuencias más graves de un parto obstruido y ocurre cuando la cabeza del bebé comprime los tejidos blandos. La falta de flujo sanguíneo causa la muerte o necrosis del tejido, haciendo un agujero entre la vagina y el uréter, la vagina y el recto, o ambos. Esto provoca a su vez incontinencia urinaria y/o fecal. Las mujeres con fístula viven avergonzadas y a menudo son rechazadas por sus propias familias y comunidades.

Se estima que dos millones de mujeres viven con fístulas en todo el mundo, mayoritariamente en África: “Perdí a mi bebé durante el parto y tuve una fístula que me provocó incontinencia. Mi marido no podía soportarlo. Me echó de casa junto con mi hijo de 3 años y poco después se casó con otra chica de la aldea”, explica Violeta, una paciente burundesa de 23 años.

Las fístulas son en gran parte prevenibles y ya han desaparecido en los países en desarrollo donde hay acceso universal a la atención obstétrica. Una atención prenatal adecuada para detectar embarazos de alto riesgo y el acceso a atención obstétrica de urgencia que permita practicar cesáreas en partos obstruidos son claves para evitarlas.

Sin embargo, una vez se ha producido la lesión, la operación para cerrar una fístula puede ser larga y delicada, y se requiere personal quirúrgico especializado. En África sólo existen unos pocos centros dedicados a este tipo de cirugía.

Tratamiento quirúrgico: “campos de fístulas”

En sus proyectos en todo el mundo, los médicos de MSF siempre se han enfrentado al sufrimiento de las mujeres con fístula. En 2003, MSF hizo sus primeras intervenciones  en Costa de Marfil y Chad, seguidos de Sierra Leona, Somalia, República Democrática del Congo (RDC), República Centroafricana (RCA) o Malí. Estas intervenciones puntuales todavía siguen hoy en RDC y en RCA, además de tres centros de tratamiento permanentes en Burundi, Chad y Nigeria.

“MSF suele trabajar en países inseguros o devastados por la guerra y por eso hacemos intervenciones cortas", explica Michiel Lekkerkerker, asesor médico de MSF. "Los campos de fístulas, como les llamamos, se instalan durante dos meses al lado de hospitales ya existentes. Antes de montarlos, se informa a la población para que las mujeres afectadas acudan a la consulta. Después contratamos personal adicional y preparamos entre 40 y 80 camas, generalmente en tiendas. Un cirujano especializado se queda allí más o menos un mes, operando a varias mujeres al día. Este método tiene la ventaja de ser flexible y es fácil encontrar a un cirujano especialista para un periodo corto".

Pero tratar fístulas va mucho más allá del aspecto quirúrgico. Debido al flujo constante de orina y heces, las mujeres afectadas pueden desarrollar múltiples infecciones o enfermedades cutáneas. Tras el parto, también pueden tener dificultad para caminar y, si han sido marginadas, pueden llegar a padecer desnutrición. Después de ser operadas, en caso de incontinencia residual, las pacientes suelen necesitar fisioterapia. También requieren apoyo psicosocial para reintegrarse a sus comunidades.

Actualmente MSF trata fístulas obstétricas en tres centros permanentes en Burundi, Chad y Nigeria. En 2010, los equipos trataron a 1.000 mujeres afectadas.

Centro Urumuri en Burundi

En lengua kirundi, Urumuri significa “la luz que ahuyenta la oscuridad”. MSF abrió este centro apoyado por el hospital regional de Gitega, en el corazón de Burundi, en julio de 2010. Se trata del primer centro especializado en el país, funciona siete días a la semana y cuenta con cuatro casas para acomodar a las pacientes antes de la operación y durante su recuperación.

"Este tipo de proyecto asegura un mejor seguimiento de las pacientes y nos permite investigar para mejorar el tratamiento", afirma Geert Morren, cirujano referente en fístulas de MSF, a su regreso de Gitega. "El objetivo es operar a 350 mujeres al año durante tres años. Este plazo debería permitirnos formar a tres cirujanos locales y traspasar nuestras actividades al Ministerio de Salud".

MSF también ha construido una maternidad en otra región de Burundi. La idea es prevenir la aparición de fístulas mediante la mejora de la atención obstétrica.

Proyecto Mariposa en Chad

En Abeche, al este de Chad, MSF puso este nombre a su proyecto en 2008 para simbolizar la transformación de las mujeres que vivían recluidas y que podían empezar una nueva vida tras su operación. Desde 2009, el proyecto dispone de casas para acomodar a las pacientes durante su estancia de varias semanas. Una vez operadas, las mujeres reciben rehabilitación y asesoramiento psicosocial para que puedan hacerse de nuevo un sitio en su comunidad.

MSF también da apoyo a la maternidad regional de Abeche, al lado de su centro. El objetivo es mejorar la atención obstétrica para prevenir nuevos casos de fístula debidos a partos difíciles que no reciben la asistencia adecuada.

Hospital de Jahun en Nigeria

En Nigeria, MSF trabaja con el personal del Ministerio de Salud en el hospital de Jahun al norte del país. El equipo ofrece atención obstétrica y neonatal con el objetivo, no sólo de reducir la mortalidad materna e infantil, sino también de prevenir y tratar fístulas. En 2010, MSF practicó 400 intervenciones reparadoras de fístulas. Tras darles el alta, se hace seguimiento de las pacientes durante seis meses para asegurar que la fístula se ha curado y que ya no son incontinentes.

Médicos sin Fronteras