Un libro del Dr. Hugo Marietán | 30 NOV 10

El jefe psicópata: radiografía de un depredador

El psicópata con poder está en su salsa. Es un depredador voraz e impiadoso. Una apasionante libro que describe las tipologías de los jefes psicópatas.
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"El jefe psicópata. Radiografía de un depredador". Dr. Hugo Marietan.

El psicópata con poder está en su salsa. Su natural narcisismo le devuelve una y otra vez una imagen embellecida que justifica, en todo, su accionar; no hay resquicio, en su mente, para el error propio. Sin error no hay arrepentimiento y sin arrepentimiento no hay corrección del rumbo, sino persistencia. Su obrar psicopático se ajusta a sus códigos propios y lo hace impermeable e intolerante a las críticas. El que lo critica no es un adversario, sino un enemigo.

El líder no psicópata adversario del psicópata, en cambio, es una persona que dirige personas y basa su poder en el consenso, en la discusión. Al no saber que se opone a un psicópata trata de elaborar sus estrategias basadas en un error: la empatía, “si yo estuviese en su lugar…”. El psicópata no piensa como él, no es empático. Es un depredador voraz e impiadoso.

Espero contar con un lector que se atreva a lo nuevo, que se despoje de prejuicios e ideologías, que no confunda distinguir con discriminar, y que me acompañe en este apasionante laberinto de desmesuras que conforman la mente del psicópata (Hugo Marietan).


Fragamento del capítulo dos del libro (tipos de jefes psicópatas)

Algunos de los personajes del poder

El fanático es un tipo de personaje que toma las consignas del poderoso como un dogma y no utiliza ningún tipo de criterio para pensarlas o criticarlas. Para el fanático, lo que dice el poderoso es lo que es, y ciegamente debe cumplir las órdenes que le dan. El fanático, a su vez, es un adoctrinador constante. En función de su automatismo es un elemento peligroso para la sociedad, sobre todo para aquellos que son opositores al régimen imperante. El fanático está movido por la fe, es absolutamente irracional y no median en su accionar intereses propios objetivos, es decir, no lo hace por un interés económico o para generar poder él mis¬mo, sino que lo hace por una convicción y una certeza incontrastable. Puede morir defendiendo al poderoso o a su lema y es el último en ser reducido cuando se acaba el período del poderoso. Difícilmente el fanático cambie de bandera; cuando su líder es derrocado se sume en el resentimiento y la añoranza del tiempo pasado. Es un soldado del poder.

El secuaz es el que está en las inmediaciones del poder, en contacto muy cercano al poderoso, quien deposita sobre él un porcentaje de su confianza y le otorga una cuota de poder para que pueda llevar a cabo las acciones accesorias bajo sus órdenes. Es el encargado del trabajo sucio del poder. El poderoso, en realidad, no confía totalmente en nadie. El poderoso lo cubre en todas sus acciones oscuras porque es una herramienta útil del engranaje del poder. Es el encargado de bloquear a los opositores y, en casos graves, de diagramar la supresión de ellos. Es también aquel que se encarga de los factores económicos que contribuyen a agrandar, no lícitamente, las arcas del poder. El secuaz maneja recursos y es el depositario de muchos secretos de la trama que se sucede detrás del telón del poder. El secuaz es una persona con ambiciones propias que momentáneamente coinciden con las ambiciones del poderoso. Este tipo de persona es la encargada de negociar el traspaso de poder cuando las circunstancias son desfavorables para el poderoso. La imagen del secuaz para los mandados es odiosa y les resulta incomprensible que permanezca al lado del líder, que muestra siempre una actitud ambivalente en lo externo hacia el secuaz. Este juego está tan bien hecho, cuando es realizado con arte, que los mandados en su mayoría están seguros de que las acciones negativas del poder son ejercidas individualmente por los secuaces a espaldas del líder, quien permanece con su imagen impoluta.

El influyente realiza el vínculo entre los mandados y los estamentos del poder. Este personaje debe tener un don de gente muy agilizado. Es en realidad un diplomático fuera de la jerarquía de la diplomacia, que es otro de los trucos en la estructura del poder, ya que el influyente consigue las prerrogativas que solicita el mandado, previo acuerdo de los estamentos del poder, que en función de las circunstancias conviene que aparezcan como un favor del influyente hacia el mandado, dejando otra vez libre de culpa y cargo a los estamentos del poder. Estamos hablando aquí del influyente real y no del mentiroso que hace creer que es influyente, pero que, en realidad, es un estafador. El influyente es un negociador que permite acercar al poder aquellas estructuras disidentes que en determinado momento conviene que estén menos críticas o que apoyen ciertos actos de poder. En el campo de la negociación estos actos siempre tienen un costo que beneficia, en parte, a los mandados y, por supuesto, al influyente en sí. El influyente es una especie de comerciante, cuya materia prima de comercio es su acceso a las estructuras de poder. Es un personaje muy voluble y muy dado a cambiar rápidamente de bando cuando cae una estructura de poder. Algunos exagerados los tildan de traidores, pero en realidad son elementos útiles en cualquier esquema de poder. Aun en las revoluciones más recalcitrantes se hace buen uso de estos personajes. Así en la Revolución Francesa un buen porcentaje de nobles pasó a cumplir esta función. Lo mismo pasó en la Revolución de 1917 en Rusia, donde algunos no¬bles zaristas pasaron a formar parte de la nueva es¬tructura revolucionaria.

El aliado tiene un compromiso transitorio, en función de sus propios intereses de poder, con la estruc¬tura del poderoso. La alianza es el resultado de una negociación donde la estructura del poder debió ceder parte de su poder para conseguir el refuerzo del poder que le otorga el aliado. La relación entre esta estructura y el aliado siempre es metaestable, es decir, requiere una constante atención para controlar el estado de la alianza. Y siempre es insatisfactoria. Para el aliado, no se ha recibido el suficiente poder, y para la estructura, se ha cedido demasiado poder al aliado. Este vínculo inestable permanece mientras se sigan las reglas esta¬blecidas en el contrato de alianza. Detrás de esto siempre subyace la esperanza de la estructura de fagocitar al aliado o a los factores de poder del aliado. Y el aliado, a su vez, espera en algún momento suplantar a la estructura de poder, es decir, son enemigos latentes con máscara de amigos.


El negociador es la cara visible, a diferencia de los otros negociadores solapados ya mencionados, el encargado del acercamiento de las posiciones entre la estructura del poder y los disidentes. Generalmente son los que tienen cargos de ministros, secretarios u otro cargo jerárquico y constituyen, en realidad, los fusi¬bles en caso de que las negociaciones salgan mal o que el resultado de las negociaciones sea negativo para los mandados. Estos fusibles, otra vez, son resguardos para la imagen del poderoso. El grado de independencia del negociador es mínimo. Ostenta un poder neta y visiblemente delegado, y aquellos que participan de la negociación tienen claro que es un mero intermediario. El negociador tiene que tener la característica de saber con claridad qué es lo que quiere conseguir el poderoso de la gestión que está realizando. A su vez, el poderoso no le da toda la información, sino sólo aquella fracción de información que le es útil para llevar adelante su gestión. Así, muchos negociadores no tienen idea del efecto real de su negociación. Saben que responde a una táctica del poder, pero desconocen la estrategia completa que guía el accionar de esa ne-gociación. Y esto debe ser así, ya que en el proceso de la negociación, el negociador inevitablemente dejará traslucir intenciones del poderoso. De ahí la precaución de otorgarle sólo una fracción de la información necesaria. No cualquiera puede cumplir este rol, debe ser una persona con un don de gente especial y, a su vez, con una firmeza de carácter que lo mantenga tenazmente en el objetivo mientras aparenta plasticidad frente a los otros negociadores. La negociación en sí es un arte, ya que implica elementos prácticos y efectivos; también influye el talento innato del negociador. Suelen ser personajes muy requeridos para la estructura del poder y de difícil hallazgo, ya que, como sabemos, los técnicos abundan pero los artistas son pocos. Por lo general el negociador no tiene una sólida postura doctrinaria y es también un personaje voluble. 


El autor 

Dr. Hugo Marietán (Bio)

Es psiquiatra especializado en psicopatía y escritor. Se desempeña como docente en la Universidad de Buenos Aires, y ha escrito libros de cuentos y teatro. Entre sus obras relacionadas con la psiquiatría puede citarse El complementario y su psicópata (Ananké 2007).

 Referencias: "El jefe psicópata".
Editorial Libros del Zorzal, Argentina.

Comentarios

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Dr. Jose Guadalupe Vega Villagómez   Hace más de un año
ES UN LIBRO QUE DEBE SER DE LECTURA OBLIGATORIA PARA EL QUE "¿MANDA"!
Dra. Ana Maria Santos   Hace más de un año
Felicitaciones por tu trabajo y trayectoria. Fuimos compañeros en la UDH - Htal Penna 1976-1981.
Te saluda,
Ana María
Téc. Cecilia Adriana Bercovich   Hace más de un año
Gracias Dr Marietán por contribuir con tanta claridad para reconocer , identificar , y en lo posible corrernos a tiempo de estos personajes nefastos, ambiciosos , competitivos voraces, e impiadosos que solamente consiguen ejecutar con perfección milimétrica la destrucción de todo lo que se opone a su deseo perverso e inmoral.
Debería figurar en el documento nacional de identidad , esta característica de personalidad tan peligrosa, ya que muchas veces cuando los logramos identificar , suele ser demasiado tarde.
Dr. Juan Carlos M. Andreani   Hace más de un año
Durante mi formación y en los primeros años de carrera tuve un jefe sicópata, o mejor, dos patológicos complementarios asociados en el poder en un hospital público donde ya no estoy.
Fui más fuerte que ellos, y conseguí formarme bien haciendo cursos académicos, en la facultad de la UBA e incluso en el exterior, sin jamás pedirles nada y sorteando uno a uno los obstáculos con que intentaron, sin éxito, arruinar mi carrera.
Hoy los sigo despreciando tanto como antes, cuando me preguntan si me formé con "fulano o mengano", respondo "no, yo me formé A PESAR de él", o cuando me dicen si estuve con "fulano o mengano", contesto no, nunca estuve con él, siempre CONTRA él.
Un encuentro fugaz reciente con uno de ellos me demostró que, efectivamente, esos canallas no reconocen sus faltas, y si tienen enemigos creen siempre que la culpa es o fue de otros, y que el odio que perciben es insensato.
Pero lo que quiero destacar es que lo que más me llamó la atención en esos años de lucha desigual, fue la pasividad de los superiores jerárquicos del hospital que, ante cúmulos de denuncias (mías y ajenas) miraban para otro lado sin comprometerse, ellos fueron los principales cómplices de los sicópatas y a mi entender, pasado el tiempo, resultan tanto o más despreciables que ellos, aunque no sean ellos mismos sicópatas.

Juan Carlos M Andreani
Neurocirujano - Buenos Aires - Argentina
Téc. Cesar Augusto Rivas   Hace más de un año
Que barbaro, el fragmento presentado aqui del libro dibuja exactamente los lideres que gobiernan actualmente mi pais, hay que leerlo todo a ver si da alguna solucion o tratar de reconocerlos antes de que lleguen al poder. Muy buen material.
Sr. Hector Raul Posse   Hace más de un año
Si Mi vida y Mi Familia no corrieran Peligro de muerte, les contaría lo que me ocurrió cuando trabaje con colegas suyos en un sanatorio.
Igualmente esta todo escrito.
Son así porque saben que nosotros somos buenas personas y que no llegaremos a lo que ellos si. a Matar. Ellos eligen ser asi. No son enfermos.
Lean al doctor Marietán cada vez que escribe brinda herramientas invalorables.
Saludos y Gracias
Dra. Ana Maria Garcia Lozano   Hace más de un año
muy buena la descripcion de los tipos de jefes, no he leidoel libro pero lo voy a comprar, necesito saber si hay la descripción del jefe prepotente o el omnipotente.
Dr. José Antonio Herrera Dalmau   Hace más de un año
L a estructura psicopatica es anomala en todos sus sentidos (psicologico-abstracto-material) por lo tanto es pertinente darle tratamiento siquiatrico-sicologico a la concepcion idealizada.Absurdo.
Dra. Isabel Alvarez Burgos   Hace más de un año
EstimadoDr.Marietán:"...Felicitaciones por su libro!!! con la valentia de explicarlo,y divulgarlo... y que complicado que es tener un jefe de servicio en el area de radiologia que ademas invierte la carga de la prueba, que humilla, degrada sintiendose feliz mientras mansilla el buen nombre y la dignidad del profesional... el lema de estas personas es no compartir, sino dividir y dañar, más si tiene poder ...increible...cuando lo primero es"primun non nocere" asi, el premio se lo llevan otros con nombramiets y guardias, por callar, y,otros, enf profesional, ausencia del sueldo y otros...Atte.
Dr. Héctor Horacio Zorrilla   Hace más de un año
Hace falta un valiente que escriba un libro sobre el argentino psicópata y sus andares por los terrenos de la política, la justicia, la educación e incluso la salud.
Dr. Ramon A Gutierrez G   Hace más de un año
Felicitaciones Dr. H. Marietán por su excelente artículo (lo que he podido leer de su libro). Muy interesante la "radiografía" de estos personajes de la vida diaria. Desde la posición de los políticos pasados y presentes a nivel Regional o Internacional, hasta el día a día de los mismos elementos en una empresa o una institución de cualquier categoría. Me he permitido reenviar este artículo a Colegas y Amigos, que seguro estarán de acuerdo con sus conceptos. Seguimos en contacto.
Dra. Carmen Esther Martinez Santos   Hace más de un año
Los psicópatas, secuaces, aliados, influyentes, negociadores, están intercalados en nuestro diario vivir, solo hay que saberlos diferenciar para evitar entrar en el juego que se proponer manejar.
Es muy buena descripción de los extremos de la vida, en conclusión los normales somos los equilibrados que nos mantenemos en el centro de la balanza, tratando mantenernos en la mitad para no desconfigurarnos. lo difícil es saber en que lugar estamos los que creemos que somos estables, o somos tolerantes, apaciguadores, respetuosos, aguantones, indulgentes e inclusive admiradores de esas personalidades intrépidas, que nos hacen desequilibrar cuando nos abruman con sus personalidades arrolladoras, siempre habrá dos clases de personas los intolerantes y los tolerantes, quien esta en peores circunstancias??
Sr. richard Arturo Espino Herrera   Hace más de un año
Gracias Dr. Marietán porque haces la distinción patológica de lo que no la es,algunas personas que le escriben adoptan posturas inteligentes de acomodo o distanciamiento de su categoría diagnóstica, no es necesario ser psicópata para tener un cargo político o asumir ciertas responsabilidades, lo que pasa es que surge el gancho y uno se ve enmascarado y actúa como tal, yo no me siento para nada aferrado a aquellas categorías que hacen despreciar al ser humano en su esencia, por ejem. se me han cruzado una psicópata el año pasado y es bastante doloroso que ella no lo reconoce a pesar de su gran error,porque no le interesa para nada y desprecia al otro distinto a él. gracias por todo.
Dr. Guillermo Villarreal Hernandez   Hace más de un año
Estimado Dr. Marietán, lo felicito por la convinacion de su profecion con la literatura, por su exelente descripcion de algunos mandos superiores y de sus colaboradores o secuases de que se rodea, leer su libro es impresindible para lograr el completo conocimeito de estos personajes y su manejo tan elocuente, nuevamente fleicidades.
Dra. Teresa Margarita Hernandez   Hace más de un año
Muy atrayente el título del libro, quién no ha sufrido un jefe psicópata?. Y ahora que no ejerzo una jefatura, pero sí tengo personas bajo mi responsabilidad, puede ser muy útil para poder conocerse a uno mismo. En muchas ocasiones me pregunto si está bien lo que pretendo en la forma de trabajar de otros, o si soy demasiado exigente.
Estoy de acuerdo con los conceptos de la Dra. Sandra Fabiana Del Vecchio, salvo en su pesimismo acerca de poder cambiar el sistema corrupto con el que nos enfrentamos diariamente en el Sistema de Salud Pública argentino. Conozco mucha gente honesta, trabajadora y algunos, sin vender su alma, están llegando a puestos de decisión. A pesar de estar en la mitad de mis cincuentas "todavia tengo en mente cambiar algo, todavia y a dios gracias todavia"
Dra. Sara Angelica Lebherz de Villar   Hace más de un año
excelente, nos encontramos a diario con estas conductas en los compañeros de trabajo, y pasan a veces desapercibidos y en otras aprendemos a convivir con ellos, porque no podemos hacer otra cosa que seguir alli.
Dra. Sandra Fabiana Del Vecchio   Hace más de un año
Evidentemente, el Dr. logra esclarecer, en una clasificación inteligente, lo que en realidad forma parte de la estructura psicopàtica que se requiere para los cargos ligados al poder y la política, que van de la mano, y hasta me atrevo a decir, que lógicamente necesarios. La cruda realidad es este sistema actual, que, desde los estratos màs altos de la polìtica gubernamental, hasta en nuestro ámbito, los hospitales públicos, en donde muchos colegas eligen estos caminos y "aplastan o arrasan" con todo obstáculo que se cruce en su camino para escalar ràpidamente. Todos los Hospitales cuentan con estos personajes, lamentablemente avalados por el gobierno de turno y por el amiguismo político. El buen profesional en todo el sentido, no tiene cavida en la corrupción, las jefaturas de los Hospitales, raramente están a cargo de personas capacitadas y comprometidas en lo profesional, sería una ingenuidad que a esta altura, nuestro paìs y el sistema corrupto pueda cambiar en algo. En mi experiencia personal, he vivido y he visto el peor lado del ser humano, que, utòpicamente, hace una especialidad como Psiquiatrìa. Como conclusión, simplemente diría que tratemos de hacer nuestro trabajo lo mejor posible, y tomar distancia de estos personajes, e invertir nuestra energía en mejorar nuestra formación, y, eso sí, seguir luchando para que se nos pague lo que nos corresponde a los médicos, y que se ofrezcaa la población un sistema de salud adecuado y eficiente.
Dra. Jezabel Caceres   Hace más de un año
Dra. Jezabel Caceres
me parece interesante la propuesta de leer el libro del Dr Hugo Marietan como herramienta estrategica para desenvolvernos en el mundo de hoy, a comprarlo seguro!
Dr. Jaime Rodil Miranda Muñoz   Hace más de un año
Estimado colega Dr. Marietan he leido un poco de su libro El jefe psicopata y me parece que es bastante trascendental y con mucha cotidianeidad, creo que el 99.9% de las personas, en ciertos momentos y determinadas etapas de la vida presentamos simtomas de alguna psicopatia y me parece muy interesante felicidades por su buen trabajo.
Dr. Daniel Flichtentrei   Hace más de un año
Dra. Pérez Ninamango: le recomendamos cumunicarse con la editorial -ver link en la nota- y averiguar por los mecanismos de compra del libro por Internet. Seguramente existirá esa posibilidad aunque no la conozco.

Atte;
Dra. Angie Vanesa Pérez Ninamango   Hace más de un año
Felicidades por tan precisa y excelente obra literaria de la salud mental. Es un material de actualidad ya que existen más psicopatas en el mundo de lo que se piensa. Me gustaría un ejemplar, para mi biblioteca y para algunos compañeros psiquiatras en Panamá.
Dr. José Enrique Ortiz Piñeda   Hace más de un año
Muy interesante, me parece que todos los dias vivimos con personas de este tipo e incluso en ocasiones hemos llegado a asumir comportamientos similares que no sabía hasta hoy que tenian clasificación desde el punto de vista psiquiatrico y del comportamiento, en realidad nos serviria de mucho poder leer este libro. Felicidades a su autor por tan buena literatura.
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