Entrevista al Dr. Russell A. Barkley | 23 SEP 08

“El TDAH es un trastorno biológico no social”

Es una enfermedad biológica que no está causada por factores externos sociales, como la relación con los padres o el colegio.
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El Dr. Russell A. Barkley, profesor de Investigación en el Dpto. de Psiquiatría de la SUNY Upstate Medical University, en Syracuse (Nueva York), es experto en trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH), una anomalía biológica que afecta a casi un 5% de la población infantil. Desde hace más de 30 años el Dr. Barkley investiga nuevos tratamientos farmacológicos, psiquiátricos, psicológicos y educativos para abordar este trastorno.

–¿Qué es el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH)?

–Desde hace tiempo sabemos que el TDAH es una enfermedad biológica que no está causada por factores externos sociales, como la relación con los padres o el colegio. Es imposible que un niño sano sufra TDAH simplemente por la exposición a estas situaciones. Lo que sabemos es que hay 2 áreas biológicas implicadas en el TDAH: la neurología y la genética. Hace un año se publicó un trabajo que, tras revisar todas las causas posibles del TDAH, concluía que un tercio de los niños analizados desarrollaron la enfermedad debido a lesiones cerebrales causadas, en su gran mayoría, durante el embarazo. Por otra parte, casi un 65% de los casos de TDAH son hereditarios: habitualmente uno de los padres presenta la misma patología, pero no está diagnosticado. Se calcula que un 25-35% de los padres con niños con TDAH padece la enfermedad. Además, ahora estamos empezando a conocer en qué zona del cerebro se genera la patología y cuáles son los genes implicados. No hemos identificado todos, pues creemos que hay unos 20 y sólo hemos localizado 5. De lo que sí estamos totalmente seguros es que estas 2 áreas, genética y neurología, interactúan.

–¿Qué función desempeña el componente social en el desencadenamiento del TDAH?

–Los aspectos sociales son muy importantes, entre otras razones porque determinan si se van a sufrir otros trastornos adicionales. Casi un 80% de los niños y adultos con TDAH presenta otra patología concomitante. Así, un 65% padece trastorno oposicional desafiante, que les convierte en agresivos; un 20% son antisociales y consumen drogas, usan armas, etc.; un 25% de los niños con TDAH sufren trastornos de ansiedad, y algunos de ellos padecerán depresión; y un 50% o más presentan, además, problemas de aprendizaje. Al mismo tiempo, el entorno domiciliario es importante a la hora de determinar el impacto del TDAH. Si un niño tiene unos padres muy ansiosos, el niño también lo será; si están muy estresados o son depresivos, el niño también lo será. Es decir, el entorno no provoca el TDAH, pero influye en su situación.

–Siempre ha existido un cierto conflicto en cuanto al tratamiento farmacológico de los niños hiperactivos…

–Desafortunadamente, se asume que si un niño es hiperactivo la responsabilidad es de los padres por la forma en la que le han educado. Se piensa que los niños están vacíos cuando nacen, y que todo lo que hacen o dicen proviene de sus padres. Y de ser así, ¿por qué dar fármacos para tratar un problema familiar? Pero es que el TDAH no es un problema de comportamiento, ni de educación, ni social, ni familiar. Existen razones genéticas y neurológicas que nos han enseñado que estas alteraciones tienen una causa biológica. Lo saben los científicos, pero no la sociedad, que sigue pensando que es un trastorno social. Y esto es lo que tenemos que cambiar.

–¿Se deben recomendar fármacos en todos los casos?

–Depende. Es posible que un 60-80% de los pacientes con TDAH deba recibir fármacos. En el resto no haría falta porque no hay patologías concomitantes, tienen un entorno adecuado, tanto en casa como en el colegio, etc. Pero la pregunta es más compleja: ¿durante cuánto tiempo? Hasta que se haya controlado su deterioro. Las consecuencias del deterioro cognitivo y del comportamiento son múltiples: fracaso escolar, ausencia de amigos, abusos de otras personas, consumo de drogas, problemas en el trabajo o económicos, etc. Por eso se recomienda que el tratamiento farmacológico se use siempre que sea preciso y, en caso de abandono, retomarlo cuando haga falta.

–¿Qué ocurre con los niños con TDAH que se convierten en adultos hiperactivos?

–Aproximadamente el 14% no se convertirá en adulto con TDAH. Por el contrario, un 66% seguirá padeciendo la enfermedad o, al menos, algunos de sus síntomas. En un estudio realizado recientemente por mi equipo se ha visto que ninguno de los 160 parámetros distintos utilizados para valorar la progresión del TDAH resulta válido. Es decir, no tenemos nada que profetice el curso de la enfermedad. Lo que sí sabemos es que el TDAH interfiere con la educación, la etapa más importante de la vida de una persona. Un tercio no acaba sus estudios, lo que compromete las opciones de trabajo futuras. Muchos de ellos se convierten en personas antisociales, con conductas agresivas y peligrosas y con serias dificultades para establecer relaciones con otras personas. Tienen problemas económicos, en el trabajo, de vivienda. El trastorno interviene en todas las áreas de su vida porque carecen de autocontrol, del sentido del tiempo. Necesitan un entorno con personas y trabajos muy organizados.

 

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