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Temas de la infancia y adolescencia | 28 ABR 04
Deficiencia auditiva y trastornos psicopatológicos
Los autores examinan las relaciones entre deficiencia auditiva y salud mental y su efecto en la comunicación y desarrollo de la familia.
Autor: Dres. D. Bailly, M.-B. De Chouly de Lenclave, L. Lauwerier Fuente: Féderation de Psychiatrie de l’Enfant et de l’Adolescent, Hopital Sainte-Marguerite, Faculté de Médecine de Marseille, France L’Encéphale 2003, XXIX: 329-37, cahier 1.
INDICE:  1. Desarrollo | 2. Deficiencia auditiva y trastornos psicopatológicos | 3. Deficiencia auditiva y funcionamiento familiar
Deficiencia auditiva y trastornos psicopatológicos

a. Autismo. Los autores señalan que en la literatura revisada las relaciones entre sordera y autismo son consideradas teniendo en cuenta tres ejes principales: a. La sordera como diagnóstico diferencial de un trastorno autista; b. La sordera como factor etiológico del autismo; c. La sordera como un trastorno que se asocia con cierta frecuencia al autismo.

Hacen mención de un extenso estudio publicado en 1991 por Juré et al. efectuado sobre una población clínica de 1150 niños con deficiencias auditivas. Un 4% de estos niños reunía los criterios del DSM-III-R para diagnóstico de autismo. No hallaron ninguna correlación entre la gravedad del trastorno autista y el grado de pérdida de la audición.

Concluyeron que la sordera no puede considerarse un factor etiológico del autismo, y los resultados de su investigación sugirieron más bien que podría haber algunos factores etiopatogénicos comunes entre sordera y autismo.

Otros estudios hallan una prevalencia anormalmente alta de deficiencia auditiva en niños autistas, aunque similar a la prevalencia de sordera en niños con retraso mental. El conjunto de estos resultados los lleva a preguntar si la deficiencia auditiva en los niños autistas debe ser o no considerada como criterio diagnóstico o como un marcador de lesiones cerebrales.

b. Trastornos del comportamiento.
Los autores mencionan haber hallado varios estudios que sugieren que los niños sordos tienen niveles de impulsividad más elevados que los oyentes. Para algunos esas diferencias obedecen a las distorsiones en la comunicación temprana con el medio ambiente, y su efecto sobre el desarrollo de la regulación de los afectos y de competencias para resolver problemas. Otras investigaciones mostraron que los trastornos comportamentales más frecuentes son la impulsividady las dificultades en sostener la atención, especialmente la visual.

Por extrapolación muchos consideraron que entre los niños sordos hay una mayor prevalencia que en los oyentes de trastorno de hiperactividad con déficit atencional. Sin embargo encuentran que Kelly et al (1993) mostraron que los niños que presentan una sordera hereditaria no tienen mayor riesgo de presentar tal trastorno que los niños no sordos, a diferencia de los niños con sordera adquirida. Señalan que en el caso de la sordera hereditaria hay menores distorsiones en la comunicación temprana, sea porque los padres son sordos o porque el tratamiento es más precoz.

c. Trastornos afectivos.
Hallan los autores dos estudios abocados a evaluar la prevalencia de trastornos depresivos en niños y adolescentes sordos, con empleo de instrumentos estandarizados. En uno de ellos, los sujetos que emplean el lenguaje oral reportan una comunicación de mejor calidad con su madre y presentaron puntajes en el inventario de depresión de Beck (BDI) significativamente más bajos que los sujetos que emplean lenguaje por signos.

En el mismo sentido, los trastornos fóbicos, medidos también con instrumentos estandarizados, no tienen mayor frecuencia en los niños sordos que en los que escuchan. En cambio otras investigaciones refieren resultados algo diferentes: en una se halló una elevada prevalencia de trastornos afectivos en niños sordos y deficientes auditivos; en otras se halló una alta prevalencia de trastornos de ansiedad en especial fobias sociales, y en una tercera una prevalencia elevada de depresión en adolescentes con sordera profunda escolarizados.

d. Esquizofrenia.
En líneas generales no pareciera que los trastornos esquizofrénicos fueran más frecuentes entre los niños sordos que entre los oyentes, aunque en los sordos presente algunas particularidades. Mencionan los autores un estudio comparativo de Shonauer et al.  que halló que en los oyentes las alucinaciones auditivas son dos o tres veces más frecuentes que las visuales, mientras que entre los sordos ambas categorías se repartían por mitades.

Los autores de este trabajo revisaron también estudios abocados a la descripción fenomenológica de las alucinaciones auditivas en los sujetos sordos. Las más mencionadas son del tipo de ruidos, sin discriminación entre los sonidos graves y los agudos, o del tipo de voces, conocidas o no, que se expresan en segunda o tercera persona, únicas o múltiples, intrapsíquicas o que parecen venir "del exterior de la cabeza". Algunos autores asimilan las alucinaciones auditivas de las personas con sordera congénita a un proceso mental que asocia la "palabra interna" con el "pensamiento en palabras".

Este mecanismo explicaría que los sujetos que presentan una sordera congénita sean capaces de imaginar a su modo aquello que podría ser escuchar, aunque jamás hayan tenido la experiencia.
En cuanto a las alucinaciones visuales, las más mencionadas se refieren a escenas en las que el paciente se comunica mediante señales con personas que cree ver, sea como emisor o receptor.
En el mencionado estudio de Shonauer et al. un 15% de los sujetos sordos esquizofrénicos reportó alucinaciones táctiles, vinculadas al hecho que los sujetos sordos localizan los estímulos acústicos mediante la detección cutánea de lo los desplazamientos del aire.

e. Trastornos de personalidad. Un trabajo de Vernon revisado por los autores describe un tipo particular de personalidad que denomina "personalidad primitiva", que se hallaría con mayor frecuencia en los sujetos sordos que en los oyentes. Este tipo de personalidad se caracterizaría por los efectos combinados de la falta de educación formal, una pobreza extrema de interacciones sociales y deprivación cognitiva en la infancia temprana, que la tornaría "psicológicamente estéril", la alteración en la integración y en el funcionamiento social concuerda con las descripciones clásicas de las personas sordas cuando eran excluidos de la escolaridad y limitados o impedidos de participar socialmente.

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