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Dens invaginatus | 03 MAR 04
Tratamiento en un diente permanente joven
En el siguiente artículo se reporta el caso de un incisivo central superior con un dens invaginatus en una niña sana de 10 años.
Autor: Dres. Lucas GV, Lucas ON  Fuente: Asociación Dental Mexicana Revista ADM 2003; 60 (6): 229-232
INDICE:  1. Desarrollo | 2. Figuras | 3. Bibliografía
Desarrollo

El dens invaginatus, también denominado, dens in dens, odontoma compuesto dilatado u odontoma gestante,1-3 es una alteración dentaria que se produce como consecuencia de una invaginación del epitelio interno del órgano del esmalte, dentro de la papila dental, durante los estadios tempranos de la morfogénesis, antes de la mineralización.
La extensión de esta invaginación puede variar, afectando únicamente a la corona, o bien, alcanzar diferentes niveles radiculares. Cuando alcanza la raíz, puede mantenerse delimitado por el conducto radicular con un fondo cerrado, abrirse comunicándose con el tejido pulpar, incluso, penetrar la totalidad del conducto hasta el área apical, o alcanzar el ligamento periodontal apical o lateralmente, observándose un segundo foramen 1,4 (Figura 1).

Su etiología es desconocida y controvertida, al respecto se han propuesto diversas teorías: presión anormal en el arco dental, que produce un encorvamiento alrededor del órgano del esmalte;5 proliferación rápida y agresiva de parte del epitelio interno del órgano del esmalte en la papila dental;6 alteración en el crecimiento del epitelio interno del esmalte, mientras que el resto del epitelio normal continúa proliferando envolviendo el área estática;3 distorsión del órgano del esmalte y posterior protrusión de parte de esta estructura 1,7 y como consecuencia de procesos infecciosos que afectan la pieza en formación.8 La incidencia varía entre un 0.04% a 10%, pudiendo afectar tanto a dientes temporarios como permanentes,9 incluso se han reportado casos en dientes supernumerarios.10

Las piezas dentarias más comúnmente afectadas son los incisivos laterales superiores, seguidos por los centrales, caninos, premolares superiores y con mucho menor frecuencia, los incisivos y premolares inferiores.11 Generalmente es unilateral, pudiendo afectar a la pieza contralateral.  Es más frecuente en hombres que en mujeres, en una relación de 3:1, no habiendo relación con la raza.12 Esta anomalía clínicamente se localiza a nivel del cíngulo, como una simple acentuación del agujero ciego. Su detección se realiza, radiográficamente, al observarse la corona o la cámara pulpar ocupada por una invaginación del esmalte y/o la dentina, que se pone de manifiesto como una línea radioopaca, que forma un fondo de saco alargado que puede o no, continuarse con el exterior.  El objetivo de este trabajo, es presentar el caso clínico de un dens invaginatus en un incisivo central superior, tratado inicialmente, mediante apexificación y posteriormente, con un tratamiento endodóntico conservador.

Caso clínico

Una paciente sana, de 10 años de edad, fue derivada para evaluación y tratamiento de un incisivo central superior izquierdo, que presentaba dolor constante de intensidad moderada, sin antecedentes de traumatismo. La historia médica y familiar no demostró ningún dato relevante. El examen intraoral reveló una boca con baja experiencia de caries, buena higiene oral y tejidos gingivales normales, observándose frente a la pieza afectada, en la mucosa vestibular, una zona inflamada sensible a la palpación.  La pieza dentaria presentaba una morfología normal, detectándose en la cara palatina, a nivel del cíngulo, la presencia de una fosa profunda (Figura 2). Había sensibilidad a la percusión y ausencia de respuesta a las pruebas térmicas y eléctricas. El examen radiográfico, reveló la presencia de una pieza con ápice abierto y una zona radiolúcida periapical con un dens invaginatus, que se extendía desde el tercio cervical hasta el tercio medio radicular (Figura 3).

El tratamiento inicial consistió en la eliminación de la pulpa necrótica, realizándose el acceso en forma convencional eliminándose el dens invaginatus, por desgaste a baja velocidad, a fin de lograr un buen acceso en el conducto radicular. Éste fue trabajado con limas flexibles e irrigación abundante, con solución de hipoclorito de sodio al 1% y posterior relleno con pasta de hidróxido de calcio y solución salina estéril, para favorecer la apexificación,13,14 y a la que se le agregó yodoformo para permitir la visualización del conducto (Figura 4). Se realizaron controles clínicos y radiográficos, después de una semana y posteriormente, cada tres semanas, para cambiar la pasta y controlar el cierre apical.

Una vez observada, radiográficamente, la ausencia de patología ósea apical y obtenido el cie rre apical, aproximadamente 8 meses después del tratamiento inicial, se realizó la obturación definitiva del conducto, con gutapercha inyectable termoplastizada y cemento de Grossman. El acceso fue restaurado con cemento de ionómero de vidrio y resina compuesta. Hasta el presente, y transcurridos dos años desde el tratamiento inicial, la pieza dentaria permanece asintomática, revelando la radiografía, una zona apical normal (Figura 5).

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