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Informe anual de la Organización Mundial de la Salud | 26 MAR 03
Previniendo riesgos, promoviendo una vida saludable
Se publicó el último informe de la Organización Mundial de la Salud. En él se hace un llamado de atención sobre los diez factores que más influyen en la mortalidad de los habitantes del mundo.
Autor: Dra. Marisa Géller.* Fuente: Informe de la OMS 2002 

El último informe anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que la esperanza de vida sana crecería con una mayor prevención, aumentando entre 5 y 10 años en todo el mundo la vida saludable si se atacaran los principales factores de riesgo. Cerca de un 40 por ciento de 56 millones de muertes que se producen cada año en el mundo serían evitables.

Existen en el mundo 170 millones de chicos con bajo peso por estar mal alimentados. De todos ellos, tres millones morirán en un año. Pero, al mismo tiempo, hay más de un billón de personas con sobrepeso, de las cuales 300 millones son clínicamente obesas y 500 mil perderán la vida en los próximos doce meses, por culpa del exceso de peso.
Paradojas como ésta surgen del informe que se dio a conocer bajo la consigna "Previniendo riesgos, promoviendo una vida saludable" y en el que se hace un llamado de atención sobre los diez factores que más influyen en la mortalidad de los habitantes del mundo.

La mala nutrición, sobre todo de los chicos y sus madres, el sexo sin protección, la presión arterial alta, el cigarrillo, el consumo de alcohol, beber agua no potable, los malos hábitos de higiene, el déficit de hierro, la inhalación de humo procedente de combustibles sólidos en ambientes interiores, el colesterol alto y la obesidad o el sobrepeso conforman la decena de amenazas contra la salud de la población mundial. A su vez, estos son los factores de riesgo del 40 por ciento de las muertes en el mundo.

Salta a la vista que entre los factores de riesgo enumerados, se incluyen tanto los problemas que padece la gente de los países pobres como los malos hábitos asociados con ciertos consumos en los países ricos. Sin embargo, la OMS define con claridad el contraste entre ricos y pobres y la mayoría de las muertes ocurren en los países en vías de desarrollo.
El diagnóstico que realizó la OMS es desalentador pero su pronóstico no es del todo pesimista. Según el mismo estudio, la esperanza de vida en buen estado de salud podría aumentar entre 5 y 10 años si las personas, pero sobre todo los gobiernos, se esforzaran por combatir los riesgos.

La esperanza de vida sana es más que la expectativa de vida. Según este informe, en la mayor parte de América latina, incluyendo Argentina, Brasil y México, la esperanza de vida sana podría crecer en unos siete años si se tomaran las medidas de prevención adecuadas.
Uno de los objetivos del informe fue identificar el impacto en la salud de determinados cambios en el estilo de vida de las personas. A menos que se tomen medidas, el número de muertes por estos factores de riesgo recién enumerados, irá creciendo.

Si no se cambia el rumbo, cerca del año 2020 habrá nueve millones de muertes causadas por el tabaco, en comparación con casi cinco millones por año que se producen hoy en día. Por otro lado, cinco millones morirán por condiciones vinculadas al exceso de peso o a la obesidad, en comparación con los tres millones actuales. El acceso a los preservativos y a la información sobre los riesgos del sexo sin protección podrían prevenir que millones de personas resulten afectadas con el virus VIH cada año. Con 40 millones de infectados en todo el mundo un setenta por ciento de ellos en África, el SIDA se convirtió en la cuarta causa de muerte.

El consumo de agua no potable y la falta de saneamiento e higiene provocan cada año la muerte de 1,7 millón de personas, en la mayoría de los casos como causa de diarreas infecciosas. Por su parte, se ha detectado la falta de hierro en unas dos mil millones de personas y se calcula que son un millón las muertes anuales. Pero además, la OMS señala como causa de riesgo la falta de zinc, que puede dar origen a insuficiencia en la estatura y a alteraciones en las funciones inmunitarias, la ausencia de vitamina A, principal causa de ceguera, y la carencia de yodo, que provoca retraso mental y lesiones cerebrales. La mitad de la población del planeta sufre también la contaminación del aire en sus casas por el uso de combustibles sólidos en la cocina y la calefacción: alrededor de un 36 por ciento de las infecciones de las vías respiratorias y un 22 por ciento de las enfermedades bronquiales y pulmonares crónicas tienen este origen.

También sería importante trabajar con la industria de la alimentación para conseguir una reducción en los factores que son perjudiciales para la salud de la gente y lograr aumentar el aporte vitamínico en ciertos alimentos. Para ello, los gobiernos deberían dar importancia a las campañas de prevención en pos de reducir los riesgos y las enfermedades prevenibles. Es indispensable para ello fortalecer los planes de salud desde el gobierno.

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